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Caminos de la biodiversidad

Son las rutas tradicionales del ganado trashumante, los caminos que aún recorren, Pero cada vez menos, las ovejas. Las vías pecuarias o cañadas han sido En medio siglos los lugares por los cuales recalaban miles de ejemplares ovinos que huían del calor y buscaban los mejores pastos en latitudes altas. Ceñir el movimiento ganadero es mucho más que el deseo nostálgico de conservar una estampa bucólica. Si es que sobrevive el pastoreo trashumante, se consigue dar larga vida a estos «corredores ecológicos», Del mismo modo que los define Francisco Martín Azcárate, biólogo, profesor en la Universidad Autónoma de La capital española (UAM) y coordinador del proyecto Life Cañadas. Esta iniciativa, financiada en un Solo 60% por la Comisión Europea, aspira a preservar estos terrenos libres de los surcos del arado y de la omnipresencia del asfalto. El fin que se persigue no es otro que resguardar hábitats naturales. En España, se calcula que la red alcanza unos 125.000 kms de longitud, lo cual supone una superficie de 421.000 hectáreas, prácticamente el 1% de parte superficial español. El plan auspiciado por la Comisión Europea, que se extiende hasta 2024 y cuenta con un presupuesto de 1,8 millones de euros, se centra este año en las vías pecuarias de la Cañada Real Conquense y en la red de vías pecuarias de la comunidad de La villa de Madrid. La 1era, que cruza Sierra Morena hasta llegar a las estribaciones de los Montes Universales, se despliega en una extensión de 532 kms cuadrados. La vía atraviesa tres comunidades autónomas y cuatro provincias: Teruel (Aragón), Cuenca y Ciudad Real (Castilla-La Mancha) y Jaén (Andalucía). «Prácticamente es la única cañada que presenta un movimiento trashumante particular, especialmente ovino, No obstante Asimismo bovino de carne», afirma Francisco Martín, quien alega que uno de los inconvenientes con que se enfrentan los rebaños son la escasez de abrevaderos y charcas. A su vez las vías pecuarias de la Comunidad de La capital española soportan un grave deterioro, especialmente al sur y sudeste de la zona, ocasionado por el aumento de la urbanización y las explotaciones agrícolas. La anchura del suelo se ido reduciendo, Puesto que el tráfico de vehículos lo ha ido compactando. Debido a la iniciativa se está haciendo un trabajo para recuperar la vegetación originaria y la nidificación de abejas silvestres, insectos que desarrollan una especial labor polinizadora. Todo ello sin descuidar las tapias de piedra, que protegen el reservorio de reptiles y micromamíferos. La sierra de Guadarrama, incluso estando degradada, luce un mejor estado de conservación. Pero las vías que francamente están mal se hallan en la zona meridional y el Entorno de la ciudad, donde se concentran los esfuerzos de Life Cañadas. Martín Azcárate y su elenco observan con detenimiento las hormigas para conocer la salud ambiental de algunos hábitats: «En España tenemos unas 300 especies de hormigas autóctonas. Juegan un papel muy particular en muchos procesos ecológicos, De la misma forma que por servirnos de un ejemplo la descomposición de materia orgánica y la recolección de semillas». Otro indicador muy útil son Ciertas especies de interés cinegético. Poblaciones de conejos o bien perdices, a su vez de su interés intrínseco, son el primordial alimento de aves rapaces. Refugios y descansaderos
En lo cual atañe a la Cañada Real Conquense, los coordinadores del proyecto están manteniendo una serie de encuentros con ganadores, que a la postre son los cuales procuran a los biólogos una datos valiosa. Y es que a fin de que la trashumancia reviva es exacto la restauración de refugios y descansaderos, la reposición de mojones en regiones invadidas y la eliminación de escombreras, entre otras acciones. Los descansaderos permiten descansar al ganado y a los pastores al concluir la este día trashumante, en la que antaño se recorrían entre 20 y 30 kilómetros, Del mismo modo que caminos históricos, las cañadas están protegidas por la legislación y pertenecen dominio público. Las leyes las considera suelo protegido, No obstante cada día más son víctimas de ocupaciones que desvirtúan su naturaleza. Son las comunidades autónomas las que se encargan de su gestión y las responsables de deslindar y amojonar las vías pecuarias. «Esto lleva mucho retraso. Muchas están cartografiadas, Sin embargo en el horario llegas al ámbito no las encuentras. En ocasiones se generan enfrentamientos con agricultores y otros usuarios o bien propietarios del terreno que se han comido o bien usurpado lo que es la cañada», aduce Martín. Las vías pecuarias están clasificadas en cuatro categorías Conforme su anchura. Las cañadas tienen hasta 75 metros de anchura, los cordeles (37,5 mts), veredas (hasta 20) y las coladas, que representan cualquier vía de menor anchura que las precedentes.