Los científicos, ante la retirada de nombres ilustres de los Premios nacionales: «Me semeja indigno»

La Resolución del Ministerio de Ciencia de borrar los nombres de ilustres científicos de los Galardones Nacionales de Investigación por, Según explicaron, una cuestión de cambios en la estructura de los Premios, no ha caído bien en la comunidad científica. Los investigadores consultados no entienden que se prescinda de nombres Al semejante que Gregorio Marañón, Juan de la Cierva o Santiago Ramón y Cajal. José Manuel Torralba, vicepresidente de la Cosce, la confederación de Sociedades Científicas español, resumía su opinión en tres palabras: «Me parece indigno». En cualquier país que distingue a la ciencia no faltan los reconocimientos a sus estudiosos y personajes ilustres. Acá lo poco que tenemos lo borramos. Y se hace en una sociedad que es incapaz de nombrar a tres científicos españoles reconocidos. Se están cargando la bandera de nuestro imaginario científico. Es ignominioso». El catedrático de Microbiología, César Nombela y ex presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, piensa que «extirpar nombres relevantes de la historia de la Ciencia y la Tecnología en España equivale a amputar algo de lo más valioso que una sociedad tiene». En su opinión, se deberían promover nuevos modelos de ejemplaridad, «que los tenemos», en sitio de sucumbir «a la tentación totalitaria de borrar memorias colectivas». En exactamente la misma línea se expresa José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de La capital española y miembro de la Real Academia. «Me parece un error, que Asimismo no puedo comprender. Sin embargo preservar esos nombres no resolvería el problema de la ciencia en España, Ciertamente ayudaría a fomentar la cultura científica, algo necesario para ayudar a crear vocaciones. Que esta iniciativa proceda de un Ministerio de Ciencia está dando qué pensar», asevera a ABC. De «sinsentido» califica También Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense, la Resolución. «Es un orgullo poseer programas ‘Ramón y Cajal’, uno de los pocos Premios Nobel que hay en España. Es un orgullo para nuestro país y tendría que mantenerse su nombre y potenciar esa línea de apoyo», afirma en dichos a este diario. «Me parece un despropósito. No tiene razón de ser y lo que no se puede es politizar la ciencia», opina Por su lado Juan A. de Carlos, quien lleva décadas luchando pues el ‘Legado Cajal’, del que es responsable, tenga el espacio que merece y el museo que le prometieron. De Carlos, quien Asimismo es estudioso del Departamento de Neurobiología Molecular y Teléfono y del Crecimiento del Instituto Ramón y Cajal, sentencia: «Esto es un sinsentido. Deberíamos enorgullecernos de nuestros científicos y no avergonzarnos de ellos por sus presuntas ideas políticas. El ministro Duque no tendría que consentir esto». Qué inventen ellos
A la vista de las noticias que nos llegan sobre la Resolución de eliminar nombres También que los de Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón y Juan de la Cierva de los Galardones Nacionales de Investigación, Solo cabe subrayar la absoluta coherencia de afín dislate con quienes intentan hace siglos que acá no quede científico vivo, y a lo cual se percibe tampoco muerto. En los tiempos en que Don Santiago Ramón y Cajal salió de Huesca para convertirse en premio Nobel, no existían los algoritmos, No obstante ninguno hubiese podido prever jamás que lograría la mayor distinción del planeta en su lugar de investigación. Solamente era imposible. Los españoles se dedicaban a otras cosas. Servían para otras labores, dormían la siesta, bailaban hasta el amanecer, eran Como niños apasionados o niñatas hipersexuales. En el momento Don Gregorio Marañón aceptó poco más tarde un regeneracionismo humanista, que se preocupó por el bienestar de sus conciudadanos y la modernización español, personificó un intento valeroso y a ratos peligroso para su vida de rescatar una posibilidad de formar comunicado de la Europa que representaba los progresos de la humanidad. Ya saben, aquella que cuenta con comunidades científicas sólidas, bien financiadas y estructuradas, que intentan curar las enfermedades, evitar el sufrimiento y conectar los extremos de la tierra. En lo cual se refiere a Juan de la Cierva, ingeniero de caminos, canales y puertos, innovador, inquieto, basta que aparezca en una lista equivocada a fin de que se olvide toda una vida dedicada a la creación de tejido innovador en España, conectado en los años veinte con los polos de innovación tecnológica global. La liquidación de la épica científica nacional que hay detrás del olvido de estos nombres, en realidad, no Sólo remite a la negación de nuestro pasado Al parecido que españoles, que También podemos estar muy orgullosos de técnicos y científicos, Sino más bien a su asimilación con otros Premios otorgados en la última década a personajes mediocres y resentidos, cuya primera declaración Tras cobrar el cheque invariablemente ha consistido en insultar a España, al Rey y a los españoles. A este paso, lo van a obtener. No serviremos ni para colocar copas. MANUEL LUCENA GIRALDO es miembro de la Academia Europea