Las últimas semanas fueron de agitación, malestar y graves conflictos entre manifestantes y las fuerzas policiales en Francia. Parece que esta agitación y protestas ha traspasado la frontera con Bélgica.

Paris fue el epicentro de protestas primero contra el aumento de los combustibles producto de cambios impositivos que recaen en ellos. Los primeros en llevar adelante una protesta nota esta medida fueron los motociclistas, que en ese país están obligados a llevar un chaleco amarillo para su mejor identificación. De aquí que se conoció a la protesta como la protesta de los chalecos amarillos.

Sin embargo con el paso de los días aquello que era una protesta impositiva fue creciendo y canalizando el descontento de una sociedad. Llegando a tasas de aprobación del 70% y plantando las manifestaciones con las consignas de la Revolución Francesa tal como habían sido replicada en las manifestaciones del año ‘68.

Pero el movimiento parece ahora extenderse también al país vecino Bélgica, ya que se registraron fuertes incidentes con la policia en inmediaciones del parlamento.

Los manifestantes Belgas, también francófonos, llevaban como identificación los mismos chalecos amarillos que sus contrapartes francesas.

Aquel movimiento que se inició como una simple protesta tributaria parece ahora acercarse a convertirse en una fuerte agitación social que trasciende las fronteras rápidamente entre los distintos países de Europa.

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