Distintas organizaciones ambientalistas se manifestaron en contra de la instalación de salmoneras en la patagonia argentina.

La provincia de Tierra del Fuego, la más austral del mundo está financiando estudio de capacidad y factibilidad para instalar salmoneras del estilo tradicional como las que hay en Chile, en el canal de Beagle o en aguas aledañas a esta provincia.

Gustavo Lovrich, investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), biólogo y representante del Centro Austral de Investigaciones Científicas de Tierra del Fuego (CADIC) dialogó con Prensa Libre On Line y manifestó que “será muy grave el impacto ambiental que causará”.

Agregó que el “convenio se hizo entre la provincia de Tierra del Fuego, una Fundación y el Gobierno de Noruega y una salmonera que estuvo en Chile”.

Lovrich fue más punzante cuando se refirió al impacto ambiental de las salmoneras: “Los salmones se mantienen hacinados en cilindros que están amarrados al fondo del mar a poca profundidad, unos 40 metros aproximadamente. “El problema es que produce materia orgánica y deshechos nitrogenados y fósforo que actúa como fertilizante. Tanto desecho de las toneladas de salmones hace perder oxígeno en el fondo del mar”.

El especialista agregó que “esta acumulación mata a todas las especies porque esos cedimientos los procesan las bacterias y todo lo q queda en el fondo está muerto por la acumulaciones de partículas”.

“Por otro lado los compuestos de nitrógeno y fósforo que actúan como fertilizantes impactan sobre las micro algas. En toda la región las micro algas producen marea roja y al haber fertilizantes provoca que esas algas crezcan muy rápido y se terminan acumulando en mejillones y son tóxicas para su consumo. Ahí hay un problema porque los mejillones no se pueden consumir, no se pueden comercializar y además provoca un problema ambiental con la instalación de las salmoneras”.

Sobre el acuerdo vale agregar que tiene fines comerciales. La provincia de Tierra del Fuego aportó una cierta cantidad de dinero para realizar los estudios de factibilidad y con un fin que es comercializar salmón con China. El mercado Chino es altemente demandante y en general la calidad no importa tanto, ya que el salmón chileno recibe mucha cantidad de antibióticos y para los consumidores exigentes ya no es algo bien visto. Pero como los chinos no son consumidores exigentes y lo que demandan es volumen y no calidad lo que buscan es una producción de proteínas para expiración a un mercado poco exigente con costos ambientales elevados”.

El biólogo aventuró que “la intención del gobierno provincial es cambiar la matriz productiva de Tierra del Fuego donde buena parte se basa en el turismo pero fundamentalmente en materia electrónica, y hoy esa industria está en baja con despidos y entonces el Gobierno dice que la instalación de salmoneras generará puestos de trabajo”. Y más adelanto dijo que “lo que hay que decir es que las salmomeras dan puestos de trabajo, pero son limitados porque son sistemas prácticamente automáticos y de ninguna manera va a resolver las 5.000 o 6.000 perdidas de puestos de trabajo que hay en el sector electrónico”.

Gustavo Lovrich finalmente dijo que “con las salmoneras se traza una dicotomía entre dar trabajo de mala calidad, contra la amenaza creciente del desempleo actual en Tierra del Fuego. Pero en realidad el saldo final es que terminan dejando un impacto ambiental muy importante y la creación de empleo con cifras insignificantes”.

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