Estamos acostumbrados a que la belleza es aquella acorde al mundo del marketing. Donde el placer de ser delgado es un beneficio necesario para caber de manera inmediata en esos estándares. Actualmente en Argentina existen quince leyes de talles que estipulan una verdadera oferta para la multiplicidad de cuerpos del territorio. La tendencia creciente es que la ropa se adapte a los cuerpos reales, y no exigir que los cuerpos se adapten a la moda.

Justo entrando a las tiendas es el punto de derrumbe de la teoría de la diversidad. Encontrar la ropa que deseamos en los talles que la necesitamos suele ser la situación más frustrante y de exposición, sin hablar de que es un verdadero reto que puede ser desmoralizante. El amor a nuestro propio cuerpo es dificil de militar cuando las ofertas de lucirlo son las menos. Existen comercios donde se especializan en talles más amplios, sin embargo la variedad es mínima. Lo deseable es entrar al local de mi preferencia y que tengan todos los talles, acorde a las necesidades de todas.

Vida sana y ejercicio

A todas nos han recomendado ensalada y salir a correr. Entiendo que la salud es importante, a la vez que entiendo que es responsabilidad de cada uno. La sociedad no condena a la persona que es delgada por demás. Por el contrario, si lo hace con una persona con sobrepeso u obesidad, cualquiera sea su origen. Quienes sostienen que ser gordo no es sano como contra-argumento suficiente para que una marca no venda multiplicidad de talles no entiende a la sociedad. Los cigarrillos son nocivos para la salud y se venden, porque a sabiendas de ello, queda en la persona la responsabilidad sobre su cuerpo. El alcohol es dañino por sobremanera, sin embargo, es mucho mejor visto beber que ser gordo. Casi cualquier cosa esta mejor visto que ser gordo, y eso es responsabilidad de todos cambiarlo. Si querés hacer ejercicio y alimentarte de alguna manera, hacelo, por vos misma.

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Derribando el mito

Quienes son extraños a esta situación pensarán que esta problemática es solo para cierto tipo de cuerpos. Lejano a ello, el descontento con el propio cuerpo no tiene un rango de talles. Es real que los talles más grandes son más difíciles de conseguir. Pese a ello, existe gente en su peso saludable con una inseguridad legítima en su propia imagen. Recordemos que no importa como nosotros interpretemos al otro, sino, su auto-percepción.  Estás personas que sienten que su cuerpo no les es agradable también están determinadas por un conjunto de juicios que la sociedad hace sobre su aspecto, y proviene del mismo sitio: los estandares de belleza inalcanzables. La moda va más allá de la salud.

Todos los cuerpos son bellos, siempre y cuando lo llevemos con nuestra propia actitud de forma sincera. Sé que es difícil lucir una prenda con la que no nos sentimos cómodas, por ello cada quien debe vestirse con ropa que verdaderamente le agrade. La hora del traje de baño es la peor. Buscando un pareo para taparnos, una pollera, un vestido, un short, un jardinero, o un toallón. Todo nos viene bien para alimentar nuestra inseguridad e intentar disimular lo que no nos gusta.

Lo realmente difícil es estar seguras de nosotras mismas. La celulitis, las arañitas, la piel de naranja, no deben condicionarnos. Si querés usar una musculosa por más que tengas los brazos regordetes o como un esparrago, tenés que hacerlo, simplemente porque lo deseás. No somos invisibles, estamos acá. A nosotras nos venden sus productos, pueden hacerlo bien, o a través del desgano. Si fuera más fácil comprar ropa sin caerse de la tabla de talles, les aseguro, señores comerciantes, que lo haría más seguido.

No hay que frustrarse, el que busca encuentra y vos podés encontrar un local muy mono con la ropa de tu estilo. Lográ tu look y salí a la calle, dejá atrás las inseguridades. Sos hermosa en tu cuerpo, el que sea que tengas. Como dice mi abuela, “si no les gusta, que no miren”. Atrevete a ser vos misma sin que los prejuicios y las dudas te limiten.

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2 Comentarios

  1. Soy “tetona” y baja, ya no entro a un local buscando lo que me gusta. Entro y digo “qué tenés para 120 de contorno” y la conversación se acaba rápido ante la respuesta “Nada negri”.
    Un gracias lleno de frustración y un pensamiento discriminador “anoréxica piojosa! Ni cuerpo tenés” me lanza del local a la vereda.

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