Anteojos multifocales: qué son y cómo es adaptarse a ellos
Cerca de los 40 surge la presbicia y los multifocales progresivos se convierten en una solución cómoda. Te contamos cómo funcionan, cómo adaptarte y por qué el centrado es clave.
Si tenés alrededor de 40 años y empezaste a alejar el celular o el diario para leer mejor, no estás solo: es la presbicia, el defecto visual que aparece con la edad y que el Consejo Argentino de Oftalmología ubica junto a la miopía, hipermetropía y astigmatismo.
Los anteojos monofocales tienen la misma graduación en todo el lente, pero los multifocales cambian según la zona. En los progresivos, la parte superior sirve para ver de lejos, la intermedia para distancias como la pantalla de la computadora y la inferior para leer de cerca. El pasaje entre una y otra es gradual, sin los cortes visibles que tienen los bifocales.
Esta transición suave permite enfocar a distintas distancias sin que se note la división, lo que los hace más cómodos para la vida cotidiana en la ciudad. El óptico Ricardo Rosemberg explica que la mirada tiene que aprender a buscar la zona correcta de la lente y coordinarla con los movimientos de cabeza y ojos.
La adaptación, según los especialistas, es rápida si se siguen las indicaciones del profesional. Existen distintos diseños de multifocales según la actividad principal de cada persona, ya sea trabajar en oficina, manejar o leer mucho.
Los dolores de cabeza, cansancio visual al leer o la necesidad de más luz para ver de cerca son señales de que es momento de consultar a un oftalmólogo. La receta es una indicación médica: el médico determina la graduación y el óptico asesora el tipo de lente más adecuado según el estilo de vida.
Una vez que tenés la receta, viene el armado. El centrado preciso del lente en el marco es clave para que funcione bien. Una mala medición puede hacer que la adaptación sea más lenta o incómoda.
En barrios como Flores, laboratorios ópticos con trayectoria ofrecen control de todas las etapas, desde la medición hasta la entrega. Además de multifocales, adaptan monofocales, bifocales y lentes de contacto de distintos tipos.
Si vas a estrenar tus primeros multifocales, el consejo es seguir al pie de la letra las indicaciones del óptico los primeros días: mover la cabeza en vez de solo los ojos al principio y darte tiempo para que el cerebro se acostumbre a las nuevas zonas de enfoque.
Con el tiempo, la mayoría de las personas los usa sin problemas y nota la comodidad de no tener que cambiar de anteojos constantemente. Son una herramienta práctica para seguir leyendo el diario en el subte, revisar el celular en la fila o trabajar en la computadora sin esfuerzo extra.