Buenos Aires

El Niño: el Gobierno porteño refuerza obras pluviales para evitar inundaciones

Con más de 60 obras finalizadas y 14 en ejecución, la Ciudad de Buenos Aires prepara su sistema de drenaje ante las lluvias intensas pronosticadas por el fenómeno de El Niño entre septiembre y octubre de 2026.

Publicado el

El Niño: el Gobierno porteño refuerza obras pluviales para evitar inundaciones
(CC BY-SA 4.0)

Si vivís en barrios como Flores, Parque Avellaneda o Villa Lugano, tomá nota: el Gobierno de la Ciudad reforzó las obras para mejorar el drenaje ante la llegada fuerte del fenómeno de El Niño, que según el Servicio Meteorológico Nacional traerá lluvias por encima de lo normal entre septiembre y octubre de 2026.

El plan incluye más de 60 obras ya finalizadas que suman más de 20 kilómetros de tuberías nuevas, mientras otras 14 siguen en ejecución. Entre las principales se destaca el ramal Zuviría en la cuenca del Arroyo Cildáñez, que busca solucionar los anegamientos que se producen en la Autopista Dellepiane y calles aledañas cuando caen tormentas cortas pero intensas.

La Ciudad está atravesada por 11 arroyos que canalizan el agua de lluvia. Con el cambio climático, los temporales extremos se volvieron más frecuentes, por eso el Plan Hidráulico puesto en marcha en 2009 busca adaptar todo el sistema. Entre las obras más importantes figuran los dos túneles aliviadores del Maldonado, el Segundo Emisario del Arroyo Vega y la mejora de eficiencia del Arroyo Medrano, además de numerosos ramales distribuidos por toda la ciudad.

Los ramales Martí y Zuviría, que se construyen a través de la Dirección General de Obras en el marco del Programa Gestión del Riesgo Hídrico, tienen una extensión total de 3,8 km y benefician a las Comunas 7, 8 y 9. El Ramal Zuviría comienza en la intersección de Zuviría y Oliden y llega hasta Zuviría y Avenida De la Salle. Los trabajos fueron adjudicados a la empresa Centro Construcciones S.A. por un monto de $4.322.920.583,72.

Por otro lado, se encuentra en la última etapa la limpieza del conducto del Arroyo Cildáñez. El objetivo es recuperar la capacidad hidráulica del arroyo, mejorar el escurrimiento del sistema pluvial y reducir los anegamientos aguas arriba durante las tormentas.

El Gobierno porteño activó además un Plan de Acción y Respuesta con monitoreo permanente. Se identificaron 177 puntos críticos: 83 fijos en pasos bajo nivel y puentes, y 94 dinámicos para verificar desagües, estaciones de bombeo y posibles acumulaciones de agua. Todo se coordina desde el Centro de Operaciones de Emergencias de Defensa Civil, que articula a los distintos organismos según el nivel de alerta meteorológica.

Equipos territoriales ya están desplegados en las comunas para actuar de manera rápida y organizada. La idea es anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar cuando el agua ya subió.

El nuevo plan de obras pluviales responde a un escenario climático más exigente, donde las tormentas con ráfagas y acumulación de agua en períodos muy cortos se volvieron habituales. Desde la perspectiva de quien usa la ciudad todos los días, estas obras importan porque determinan si se puede llegar al laburo seco o si hay que dar vueltas por calles inundadas.

← Volver a Buenos Aires