Alerta de recesión: cayó la actividad económica y se acumulan señales de enfriamiento
Los últimos datos muestran una contracción de la economía argentina. Analistas advierten que el enfriamiento se profundiza y ya impacta en el consumo y el empleo.
La actividad económica volvió a caer y los números que llegan desde distintos sectores refuerzan la alerta de recesión en la Argentina.
Según los últimos informes, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una baja en julio, y las proyecciones para agosto y septiembre no muestran una recuperación clara. En números: la economía acumula varios meses consecutivos de contracción, con una caída interanual que ya supera el 3% en algunos rubros clave.
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Menos movimiento en las góndolas, comercios que venden menos y fábricas que ajustan turnos o directamente suspenden personal. El comerciante de Once, como tantos otros, ya lo siente en la caja: "Antes entraban 20 clientes por hora, ahora son 10 y la mitad mira precios y se va", resume el tipo que tiene que pagar alquiler y sueldos todos los meses.
Los analistas del sector privado siguen de cerca no solo la evolución de la actividad, sino también otros datos que refuerzan la idea de un enfriamiento más profundo. La industria manufacturera, la construcción y el comercio minorista son los más golpeados. En paralelo, las ventas en supermercados cayeron en términos reales y el consumo de bienes durables, como electrodomésticos y autos, muestra una fuerte retracción.
Para ponerlo en contexto: después de la fuerte devaluación y el ajuste fiscal del año pasado, el Gobierno logró bajar la inflación de manera significativa, pero el costo fue una contracción fuerte de la demanda. Ahora la pregunta es hasta dónde llega ese ajuste y cuándo empieza la recuperación.
Los datos del INDEC confirman la tendencia. El EMAE de los últimos meses viene mostrando caídas mensuales y la comparación con igual mes del año anterior sigue en terreno negativo. Los economistas consultados por el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) corrigieron a la baja sus proyecciones de crecimiento para 2026 y varios ya hablan abiertamente de recesión técnica.
Traducido: si ganás un salario medio, tu poder de compra se achica no solo por los precios sino porque hay menos horas extras, menos ventas si sos cuentapropista y más incertidumbre a la hora de gastar. El plazo fijo rinde, pero si no tenés trabajo estable, poco importa.
El dato clave es que no se trata de un solo número. Se acumulan señales: caída en la recaudación impositiva por IVA (lo que refleja menor consumo), suspensiones en el sector automotriz, baja en la construcción privada y un mercado laboral que empieza a mostrar mayor desempleo en algunas provincias.
Desde el Gobierno sostienen que es un "ajuste necesario" para estabilizar las cuentas públicas y que, una vez pasado el pico inflacionario, vendrá la recuperación. Los analistas privados son más cautos: advierten que sin un rebote en el salario real y en el crédito, la reactivación puede tardar más de lo esperado.
Si la tendencia se mantiene, los próximos meses serán clave. Para el comerciante que tiene que remarcar precios el lunes, la ecuación es complicada: costos que suben (aunque más lento), ventas que caen y márgenes que se achican. Para el asalariado, implica ajustar el presupuesto familiar y postergar compras grandes.
En resumen, la economía argentina vuelve a enfrentar un período de enfriamiento. Los números están a la vista y, como siempre, el impacto termina llegando al bolsillo de cada uno.