Caída del consumo: advierten por recesión que golpea fuerte a las pymes
El presidente de CEPBA, Guillermo Siro, alertó que la capacidad industrial ociosa llega al 50% por la baja en las ventas. Cómo impacta esto en el bolsillo de los trabajadores y en las fábricas del conurbano.
La capacidad industrial ociosa alcanzó el 50% en buena parte de las pymes bonaerenses. Así lo advirtió Guillermo Siro, presidente de la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA), quien vinculó directamente esa cifra con la fuerte caída del consumo de los hogares.
Siro explicó que, más allá de las definiciones técnicas de recesión (dos trimestres consecutivos de caída), en la calle y en las fábricas se siente de otra manera: ventas que no llegan, turnos que se reducen y máquinas que se van apagando. “La recesión en la calle y en el mundo pyme se mide en las ventas que no llegan”, dijo durante una entrevista en el canal de streaming Dale Play.
El dirigente empresario sumó a este panorama la alta presión impositiva y la dificultad para competir con productos importados que llegan de países con costos laborales mucho más bajos. Según su visión, esto agrava la situación de las empresas que dependen casi exclusivamente del mercado interno.
En números:
- Capacidad industrial ociosa: 50%
- Principal causa: caída del consumo por pérdida de poder adquisitivo
- Sectores más afectados: industria orientada al mercado local
- Sectores con mejor performance: minería y agro
“Las pymes nos manejamos en el mercado interno y el mercado interno son los trabajadores. Por consiguiente, si no hay actividad pyme, no hay trabajadores. Si no hay trabajadores, no hay mercado interno”, resumió Siro. Es un círculo vicioso que se retroalimenta: menos consumo significa menos producción, menos empleo y, otra vez, menos consumo.
El problema no es abstracto. Los hogares están destinando cada vez más plata a servicios, transporte, medicamentos y alimentos básicos. Eso deja menos margen para comprar otros bienes o contratar servicios, lo que termina pegando directo en las ventas de las pymes. Para el comerciante o el industrial chico, significa remarcar precios con miedo, reducir personal o directamente apagar máquinas.
Siro reconoció que hay bolsillos de la economía que funcionan mejor (agro, minería), pero insistió en que la mayor parte del entramado productivo pyme depende de la demanda interna, que hoy está debilitada.
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Si trabajás en una pyme o tenés un negocio que vende al consumidor final, la ecuación es complicada: menos ventas pueden derivar en suspensiones, menor cantidad de horas o directamente en cierres. A su vez, si sos consumidor, el círculo se cierra porque menos empleo significa menos ingresos y, por lo tanto, menos consumo.
Más allá de la advertencia, el presidente de CEPBA planteó que la provincia de Buenos Aires todavía tiene oportunidades sin aprovechar. Señaló el potencial de la energía, la agroindustria y las cadenas de valor regionales. Su propuesta pasa por dejar de exportar solo materias primas y avanzar hacia productos con mayor valor agregado: “Tenemos que generar dólares trabajados”, dijo.
El objetivo sería una estructura productiva que genere más empleo, incorpore tecnología y traiga divisas genuinas. Mientras tanto, la realidad cotidiana de muchas pymes sigue siendo la de tener que decidir qué máquinas apagar esta semana y cómo llegar a fin de mes sin perder más margen.
Si la tendencia se mantiene, los próximos meses serán clave para ver si el consumo logra recuperarse o si la recesión en la calle se profundiza. Para el comerciante de barrio o el dueño de una fábrica mediana, no es una discusión teórica: es la diferencia entre mantener el negocio abierto o tener que cerrar las persianas.