De La Boca a Pacheco: la historia de Ford en Argentina que cumple 113 años
La marca estadounidense comenzó ensamblando autos en un galpón porteño en 1913 y en 1961 inauguró su planta de Pacheco, que se convirtió en uno de los centros industriales más importantes del país.
La historia de Ford en la Argentina comenzó hace exactamente 113 años en un modesto galpón del barrio de La Boca. En 1913 la compañía empezó a ensamblar los primeros Model T que llegaban en kits desde Estados Unidos, convirtiéndose en una de las pioneras de la industria automotriz local.
Con el paso de las décadas, la operación creció hasta que en 1961 se inauguró el complejo industrial de General Pacheco, en el norte del Gran Buenos Aires. Ese predio se transformó con los años en uno de los centros de producción más relevantes de la región y hoy sigue siendo el corazón de la fabricación de Ford en el país.
En números, la planta de Pacheco emplea a miles de trabajadores y ha producido millones de vehículos a lo largo de su historia. Modelos icónicos como el Falcon, la F-100, el Escort, el Focus y actualmente la Ranger y la Transit han salido de sus líneas de montaje.
La decisión de mudarse de La Boca a Pacheco respondió a la necesidad de contar con mayor espacio y logística para una producción en escala. El complejo de 120 hectáreas permitió incorporar estampado, soldadura, pintura y ensamblado final, integrando gran parte de la cadena de valor.
Desde el punto de vista económico, la presencia de Ford en Pacheco genera un fuerte impacto en la región. Proveedores locales, transportistas y comercios de la zona dependen en buena medida de la actividad de la planta. En un país donde la industria automotriz representa una parte relevante del PBI industrial, cada decisión de inversión o de producción tiene repercusión directa en el empleo y en las cadenas de valor.
El contexto actual del sector no es sencillo. La industria automotriz argentina enfrenta desafíos por la inflación de costos, la disponibilidad de dólares para importar partes y la competitividad frente a otros países de la región. Sin embargo, Ford mantiene su apuesta por Pacheco como base regional para pick-ups y vehículos comerciales.
En los últimos años la planta incorporó modernizaciones tecnológicas para mejorar la calidad y reducir tiempos de producción. La Ranger, uno de los modelos más vendidos del segmento, se fabrica allí para varios mercados de exportación, lo que convierte a Pacheco en un centro de divisas para el país.
Traducido al bolsillo del lector, la continuidad de una planta como esta significa empleo formal, desarrollo de proveedores y un aporte a la balanza comercial. Cuando la producción sube, se mueven más camiones, se venden más autopartes y se activan industrias conexas.
Este 30 de septiembre Ford celebra el aniversario de uno de sus proyectos más ambiciosos en la Argentina. De aquel primer taller en La Boca a la planta actual pasaron más de un siglo de cambios tecnológicos, crisis económicas y readaptaciones constantes.
La historia de Ford en el país es también un espejo de la evolución industrial argentina: de la importación y el ensamblado inicial a la fabricación integral con altos estándares de exportación. En un sector que muchas veces se ve afectado por vaivenes macroeconómicos, la permanencia de la planta de Pacheco durante más de seis décadas habla de una apuesta de largo plazo.
Para los trabajadores y para las familias de la zona norte, el complejo industrial representa estabilidad laboral en un contexto donde conseguir empleo formal no es sencillo. Para la economía en general, sigue siendo una de las fábricas clave que ayudan a pensar en una industria automotriz más integrada y competitiva.