Economía

El impulso que sostuvo al comercio en junio perdió fuerza en julio

Después de un junio mejor de lo esperado, las ventas en comercios minoristas cayeron en julio. ¿Qué pasó con el consumo, el dólar y los precios?

Publicado el 9 de agosto de 2026, 12:20 hs

Gran parte de los jubilados perdió 12,7% de poder de compra desde dic-2023

El impulso que sostuvo al comercio en junio perdió fuerza en julio. Según datos preliminares de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), las ventas minoristas cayeron alrededor del 2,5% en comparación con el mismo mes del año pasado, medido en cantidades.

En números: después de crecer 1,8% interanual en junio, el sector volvió a terreno negativo. El rebote post-devaluación y el efecto de algunos aumentos de salarios y jubilaciones se diluyeron más rápido de lo que muchos esperaban.

¿Qué significa esto para tu bolsillo y para el comerciante de barrio? Básicamente que el consumo sigue frágil. En Once, en Flores o en cualquier avenida comercial de la ciudad, los dueños de negocios cuentan la misma historia: los primeros quince días del mes entran algunos clientes, pero después se hace cuesta arriba.

Traducido: si en junio el que cobró el aumento de ANSES o el que tenía algo de paritaria pudo estirar un poco el gasto, en julio el impacto de la inflación acumulada volvió a apretar. Los precios en góndola subieron otro 4,2% según el IPC del INDEC, y eso se comió parte del poder de compra recuperado.

El dato clave es que las categorías más afectadas fueron indumentaria, electrodomésticos y materiales para la construcción. Justamente aquellas que dependen de decisiones de compra más grandes y postergables. En cambio, rubros de primera necesidad como alimentos y farmacia se mantuvieron más estables, aunque con volúmenes por debajo de los niveles prepandemia.

Los comerciantes consultados coinciden en que el dólar blue relativamente calmo durante julio ayudó a no tener que remarcar de forma agresiva. Pero el margen ya venía comprimido desde hace meses. “Vendés más o menos lo mismo, pero con menos rentabilidad”, resume un mayorista de telas del Once que prefiere no dar su nombre.

Para ponerlo en contexto: en lo que va del 2026, el comercio minorista acumula una caída interanual cercana al 3,7%. Es menos grave que en 2025, pero sigue lejos de cualquier señal de recuperación sostenida. Los analistas de la Di Tella y de consultoras privadas coinciden en que, sin una baja más clara de la inflación y sin un salto en el empleo formal, es difícil que el consumo despegue.

¿Qué puede pasar de acá en adelante? Si la inflación de agosto se mantiene por debajo del 4% y si el Banco Central logra seguir acumulando reservas, es probable que el dólar se mantenga estable y eso dé un poco de previsibilidad. Pero el comerciante sabe que la previsibilidad en Argentina dura poco.

Mientras tanto, la estrategia en los negocios sigue siendo la de siempre: controlar el stock al máximo, negociar duro con proveedores y esperar que el cliente no pida todo en cuotas sin interés porque ahí el margen desaparece.

En resumen, fue bueno mientras duró. El pequeño rebote de junio no se consolidó en julio y el consumo volvió a mostrar la debilidad que viene arrastrando desde hace más de un año. Para el bolsillo de la gente, significa seguir ajustando el carrito del supermercado y postergando compras más grandes. Para el comerciante, seguir remando con márgenes ajustados y sin demasiadas certezas.

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