Freno en los precios de los alimentos ayudó a contener la inflación de junio
El índice de inflación de junio se ubicó en el 1,9% mensual, impulsado por una fuerte desaceleración en los aumentos de carnes, lácteos y una caída en el valor de las frutas.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este jueves el dato de inflación correspondiente a junio, que se ubicó en el 1,9% mensual. Una cifra que, si bien sigue siendo alta para los estándares regionales, marca una desaceleración respecto de meses anteriores y tiene como principal sostén un freno notable en los precios de los alimentos.
Según el relevamiento oficial, la categoría Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una suba del 1,2% en el sexto mes del año, bastante por debajo del promedio general. Dentro de este rubro, lo más destacado fue la contención en los valores de las carnes y derivados, que habían sido uno de los motores de la inflación en los primeros meses del año. Los lácteos también mostraron una tendencia similar, con aumentos moderados que ayudaron a anclar el índice.
Otro factor clave fue la fuerte caída en el precio de las frutas, que bajaron en promedio un 4,5% durante junio. Esta baja se explica en parte por una mayor oferta estacional y por condiciones climáticas que favorecieron la producción en las principales zonas frutícolas del país. Verduras y hortalizas, en cambio, tuvieron un comportamiento mixto, con subas en algunos productos y estabilidad en otros.
Desde el sector supermercadista porteño coinciden en que el freno se sintió en las góndolas. En barrios como Palermo, Almagro y Caballito, los relevamientos semanales de precios mostraron que el kilo de asado, por ejemplo, se mantuvo prácticamente sin cambios durante las últimas tres semanas de junio. Algo similar ocurrió con la leche, el queso crema y otros productos de la canasta básica.
Economistas consultados por este medio señalan que este comportamiento no es casual. La combinación de una demanda interna todavía deprimida, junto con una mayor oferta de algunos productos frescos, creó las condiciones para que los alimentos no empujaran al alza el índice general. Sin embargo, advierten que se trata de un alivio transitorio: varios analistas esperan una aceleración en julio por el impacto de la devaluación y los ajustes tarifarios pendientes.
En el acumulado del primer semestre, la inflación lleva un 27,4% según el INDEC. El dato de junio representa el número más bajo desde octubre del año pasado y genera expectativas en el Gobierno, que busca mostrar una tendencia descendente sostenida.
Para los hogares de ingresos medios y bajos, el freno en los alimentos representa un pequeño respiro en un contexto donde los salarios vienen perdiendo poder adquisitivo. Según datos del propio organismo, la canasta básica alimentaria subió solo 0,8% en junio, muy por debajo del promedio de los últimos meses.
El detalle que nadie menciona en los comunicados oficiales es que esta contención se da en un escenario de consumo muy retraído. Muchos vecinos de barrios porteños cuentan que directamente dejaron de comprar ciertos cortes de carne o frutas premium y se volcaron a opciones más económicas o directamente redujeron cantidades. Es la otra cara de un número que, visto desde la estadística, luce positivo.
Hay algo de alivio en estas cifras, pero también de cautela. Los próximos meses dirán si este freno en los precios de los alimentos fue un punto de inflexión o solo una pausa en una tendencia que lleva años.