Fuerte malestar de productores por el estado de más de 2000 km de caminos rurales en Azul
La Sociedad Rural de Azul criticó duramente al municipio por los trabajos realizados en un camino rural, alertando sobre falta de señalización, tramos intransitables y problemas en las tareas que afectan a más de 2000 kilómetros de red en el partido.
El estado de más de 2000 kilómetros de caminos rurales en el partido de Azul generó un fuerte malestar entre los productores locales. La Sociedad Rural de Azul cruzó abiertamente al municipio por los trabajos realizados en un camino viejo, al que calificaron de "inexacto, injusto y falaz".
Según la entidad, los problemas van más allá de un tramo puntual: hay falta de señalización adecuada, tramos que se volvieron intransitables y deficiencias en las tareas de mantenimiento que complican el traslado de maquinaria, cosecha y ganado. En un partido donde el campo es motor económico clave, estos inconvenientes se traducen directamente en mayores costos logísticos y riesgos operativos.
Los productores explican que un camino rural en mal estado no es solo una molestia: significa más tiempo de viaje, mayor desgaste de vehículos y maquinaria, y en casos extremos, la imposibilidad de sacar la producción a tiempo. En un contexto de márgenes ajustados, cada peso extra en transporte impacta de lleno en la rentabilidad del campo.
Desde la Sociedad Rural señalaron que los trabajos realizados no cumplieron con las expectativas ni con las necesidades reales del sector. La ausencia de señalización en zonas críticas aumenta el riesgo de accidentes, especialmente en horarios nocturnos o de baja visibilidad, algo que ya fue reportado por varios socios.
En números, el partido de Azul cuenta con una extensa red de caminos rurales que supera los 2000 kilómetros. Mantenerla en condiciones requiere planificación continua, algo que según la entidad no se está cumpliendo. El cruce público busca poner el tema sobre la mesa antes de que la situación empeore con las lluvias del verano.
Traducido al bolsillo del productor: cada kilómetro en mal estado se paga en combustible, en reparaciones y en oportunidades perdidas. Si el camino demora el traslado de granos al elevador o impide el movimiento de hacienda, el costo operativo sube y el margen se achica.
La entidad ruralista espera que el municipio revise los criterios de intervención y priorice las zonas más críticas. Mientras tanto, los productores siguen relevando los puntos más complicados para armar un mapa preciso de las necesidades.
Si la tendencia no cambia, el impacto en la campaña 2026/2027 podría sentirse en toda la cadena: desde el campo hasta los costos que terminan trasladándose a los precios en góndola. Por ahora, el malestar es claro y el pedido de soluciones concretas, urgente.