Economía

Jazmín Chebar desembarca en Europa: abre su primera tienda en Madrid

La marca argentina de indumentaria femenina inaugurará su local en la Milla de Oro de Madrid a fines de noviembre con una inversión de u$s 1 millón. Al mismo tiempo avanza en México y busca compensar la caída de ventas local con mercados externos.

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Corredor comercial de barrio con vereda ancha y toldos de locales
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La marca Jazmín Chebar, uno de los nombres más reconocidos de la moda argentina, dará su primer paso en el Viejo Continente. A fines de noviembre abrirá su primer punto de venta en Madrid, dentro de Malva, una tienda departamental ubicada en la calle Serrano, en pleno barrio de Salamanca.

Ese sector forma parte de la llamada Milla de Oro madrileña, donde conviven firmas como Louis Vuitton, Gucci, Prada y Versace. El espacio estará dedicado a las colecciones de la diseñadora argentina y a otras marcas latinoamericanas.

Según Claudio Drescher, socio de la compañía desde 2002, la inversión prevista para España en los primeros dos años alcanza el millón de dólares. La operación se financia íntegramente con capital propio, al igual que los dos millones de dólares ya desembolsados en México.

En números, con estas aperturas la marca llegará a unos 31 puntos de venta en total, entre locales propios y corners dentro de otros comercios. El nuevo local en la capital española se suma a la apertura que concretará el 5 de noviembre en el shopping Antara de Ciudad de México, el primero que administrará directamente la empresa en ese país.

¿Qué significa esto para el bolsillo y para la industria?

La industria textil argentina viene sufriendo una fuerte contracción. En agosto, una de las fábricas que produce para Jazmín Chebar, Indumentaria Catamarca (ICSA), estuvo al borde del cierre y tuvo que reducir su planta de 150 a 30 empleados. La llegada a mercados externos permite compensar la menor demanda local.

“Si me preguntás si hoy ese volumen que estamos ubicando afuera compensa la baja, obviamente que sí”, afirmó Drescher. Las ventas en el exterior ayudan a equilibrar las cuentas en un contexto donde el crédito a largo plazo para financiar expansiones es casi inexistente para las empresas argentinas.

De Palermo al mundo

Jazmín Chebar fundó su marca en 1997 después de formarse en la Parsons School of Design de Nueva York y trabajar en Valentino y Donna Karan. El primer local abrió en República de la India, frente al viejo zoológico de Palermo. Dos años más tarde ya exportaba a Estados Unidos.

En 2002 se asoció con Drescher, quien venía de Caro Cuore y vio en la estética de la marca un potencial distinto. Desde entonces el foco fue crecer con criterio: pocos locales pero bien ubicados, priorizando donde está la clienta objetivo.

La internacionalización empezó en 1999 en Uruguay, siguió en Chile en 2008 (con tres locales propios y e-commerce) y luego se extendió por la región. España es el primer escalón europeo por el idioma y la cercanía cultural con Latinoamérica. Ya hay conversaciones avanzadas para evaluar oportunidades en Italia y Francia, aunque sin fechas confirmadas.

El plan de los 30 años

La marca se acerca a sus 30 años, que se cumplirán en 2027. El desembarco europeo forma parte de esa estrategia de largo plazo: construir una marca de diseño de autor con presencia global. “Jazmín se creó y se pensó para que de la Argentina surgiera una marca que pudiera llegar a todo el mundo”, dijo Drescher.

No se trata de abrir masivamente. “No es una marca comercial que va a salir a abrir 8 o 12 locales en Madrid”, aclaró el empresario. La lógica es selectiva: calidad de ubicación por sobre cantidad de puntos de venta.

Traducido al lenguaje del comerciante: cuando el mercado local se contrae, hay que buscar volumen donde el dólar entre más fácil y los márgenes permitan seguir invirtiendo. En este caso, con plata de la caja y sin endeudarse en un país donde el crédito bancario a largo plazo brilla por su ausencia.

Para el lector que sigue la economía con atención, este movimiento muestra cómo una empresa familiar con visión internacional logra sostenerse y crecer en un contexto difícil. Mientras muchas marcas argentinas cierran o entran en concurso, Jazmín Chebar apuesta a salir al mundo con su propio capital y su identidad de autor.

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