Julio pone a prueba la desaceleración de la inflación: el número que anticipan las consultoras
Las consultoras estiman que la inflación de julio se ubicó entre 3,5% y 4%. ¿Se mantiene la tendencia a la baja o el mes más frío del año frena la desaceleración? El dato oficial sale la semana que viene.
El dato de inflación de julio va a ser clave para saber si la desaceleración que se venía viendo desde hace varios meses se sostiene o si el invierno le puso un freno.
Las consultoras privadas, que miden la evolución de los precios con sus propias canastas, anticipan un número que ronda el 3,8% para el séptimo mes del año. Algunos relevamientos más optimistas hablan de 3,5% y los más cautelosos llegan hasta 4,2%. El INDEC publicará la cifra oficial el jueves 13.
En números: después del 4,4% de junio, una lectura por debajo del 4% mantendría la tendencia a la baja que arrancó fuerte en mayo. Pero si se acerca al 4,2% o lo supera, empezarán las preguntas sobre si el piso de la inflación ya se tocó.
Qué miden las consultoras
Los relevamientos privados se basan en precios de supermercados, verdulerías, carnicerías y servicios relevados en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Aunque no coinciden exactamente con la metodología del INDEC, suelen anticipar con bastante precisión la tendencia general.
En lo que va del año, la inflación acumulada según estas mediciones ya supera el 30%. Traducido: si ganás $800.000 por mes, tu poder de compra ya se comió más de $240.000 solo por la suba de precios.
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Si la inflación de julio cierra cerca de 3,8%, el aumento de precios en el súper y en las facturas de servicios sigue siendo alto, pero muestra que la velocidad se está reduciendo. Eso es lo que espera el Gobierno para poder empezar a hablar de una estabilización más clara.
Los rubros que más empujan
Según los informes de las consultoras, los alimentos y bebidas volvieron a ser el motor de la suba, aunque con menos fuerza que en los primeros meses del año. Carnes, lácteos y verduras de estación mostraron aumentos moderados, pero el frío hizo que algunos productos secos y conservas subieran más de lo esperado.
Alquileres y tarifas también aportaron su cuota. Aunque los aumentos de luz y gas se aplicaron en junio, el impacto completo se siente en julio. Lo mismo pasa con los colegios privados, que ajustaron cuotas en el segundo semestre.
Para el comerciante de barrio, esto se traduce en márgenes cada vez más ajustados. “Vendés lo mismo pero el costo de reponer la mercadería te come el 4% del mes. Si no remarcás, perdés; si remarcás mucho, el cliente se va”, resume un dueño de almacén de Once que prefiere no dar su nombre.
La mirada de los analistas
La mayoría de los economistas coincide en que la inflación va a seguir bajando en los próximos meses, pero advierten que el ritmo será más lento de lo que muchos esperan. El dólar oficial sigue controlado, las reservas del Banco Central se mantienen estables y la demanda agregada sigue deprimida, lo que ayuda a contener los precios.
Sin embargo, hay dos riesgos claros: un posible rebote en los precios regulados (tarifas, transporte y prepagas) y la presión que puede generar una eventual corrección del tipo de cambio si el blue vuelve a moverse.
Para ponerlo en contexto: en 2025 la inflación mensual promedio superó el 8%. Bajar a niveles del 3,5-4% es un avance importante, pero todavía está lejos de los niveles de un país normal. Por eso julio se lee como una prueba: si el número se mantiene, el camino hacia un dígito mensual en 2027 parece más transitable.
El dato del INDEC del jueves que viene no solo va a mover la aguja en las expectativas de devaluación y tasas de interés, sino que también va a definir cómo se siente el vecino cuando hace la compra del mes. Porque, al final, la macro siempre termina en el ticket de la góndola.