La obra clave para ganar el Mundial de Vaca Muerta
Una infraestructura estratégica se erige como pieza fundamental para consolidar la producción de Vaca Muerta y posicionar a Argentina en el mapa energético global.
La formación Vaca Muerta se ha convertido en uno de los principales focos de la agenda energética argentina. En ese contexto, una obra de infraestructura aparece como clave para que el país pueda escalar su producción de hidrocarburos no convencionales y competir en el mercado internacional.
Se trata del Oleoducto Vaca Muerta Norte, un proyecto que permitirá transportar mayores volúmenes de petróleo desde la cuenca neuquina hacia los puertos de exportación. Según datos oficiales, la obra ya registra un avance superior al 70% y su finalización está prevista para los próximos meses.
Fuentes del sector energético consultadas por este medio indicaron que la capacidad de transporte actual representa un cuello de botella para el desarrollo pleno de la formación. "Sin esta infraestructura, el crecimiento de la producción se vería limitado por la imposibilidad de evacuar el crudo", explicó un ejecutivo de una operadora mayor que pidió reserva de su identidad.
El oleoducto, que conecta Añelo con el sistema de transporte existente, tendrá una capacidad inicial de 350 mil barriles diarios, con posibilidad de ampliación futura. Su construcción involucra una inversión cercana a los 1.200 millones de dólares y genera empleo directo e indirecto en la región.
Desde el Gobierno nacional se destaca esta obra como parte de una estrategia más amplia para convertir a Argentina en un exportador neto de energía. El ministro de Economía, en declaraciones recientes, señaló que "Vaca Muerta no es solo un recurso, es una oportunidad para el desarrollo económico sostenido".
Por su parte, la oposición en la provincia de Neuquén ha manifestado su apoyo al proyecto, aunque reclama mayor control ambiental y participación de las comunidades locales en los beneficios.
La finalización de esta infraestructura coincidirá con el aumento de la actividad perforadora que se registra desde hace varios meses. Operadoras como YPF, Shell, Chevron y Tecpetrol han incrementado sus inversiones, atraídas por la estabilidad regulatoria y los precios internacionales del petróleo.
Especialistas del sector consultados coinciden en que el Oleoducto Vaca Muerta Norte puede ser la pieza que permita al país "ganar el Mundial de Vaca Muerta", metáfora utilizada para describir la competencia con otras formaciones shale a nivel global, como el Permian Basin en Estados Unidos.
Resta definir los últimos detalles operativos y las pruebas de integridad del ducto. Una vez en funcionamiento, se espera que impulse no solo la producción de petróleo sino también el desarrollo de industrias asociadas en la Patagonia norte.
La obra se suma a otros proyectos de envergadura, como la ampliación del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner y la construcción de plantas de licuefacción de gas, que forman parte del ambicioso plan energético nacional.
Según proyecciones de consultoras especializadas, si se completa esta red de infraestructura, Argentina podría alcanzar una producción de más de un millón de barriles diarios de petróleo hacia 2027, lo que representaría un salto cualitativo en su inserción internacional.