Economía

La reconversión del shopping más exclusivo de IRSA para atraer a los nuevos compradores de lujo

El Alto Palermo, ícono del consumo premium porteño, se transforma para seducir a una nueva generación de compradores de lujo que buscan experiencias más allá de las marcas tradicionales.

Publicado el 17 de julio de 2026, 11:10 hs

Fachada moderna del shopping Alto Palermo con vidrieras de lujo y clientes entrando
El Cronista

El Alto Palermo, durante décadas el shopping más exclusivo de la ciudad, está en plena reconversión. IRSA, su dueña, apuesta a una renovación profunda para captar a los nuevos ricos argentinos y a los compradores de lujo que cambiaron sus hábitos después de la pandemia y la inflación crónica.

Lo que antes era un templo del consumo de clase media alta con marcas como Louis Vuitton, Gucci o Prada, hoy busca reinventarse. Fuentes cercanas al grupo inmobiliario confirman que el foco ya no está solo en las ventas tradicionales sino en crear “experiencias inmersivas” que justifiquen el ticket promedio más alto de la ciudad.

El detalle que lo cambia todo es el perfil del nuevo cliente. Ya no son solo los que heredaron fortuna o los ejecutivos de multinacionales. Apareció un segmento que los analistas del sector llaman “nuevo lujo”: emprendedores tech, cripto inversores, dueños de pymes que facturan en dólares y profesionales que cobraron bonos millonarios en el exterior. Gente que no necesariamente tiene 50 años ni vive en Recoleta, pero que puede pagar un saco de $800.000 sin pestañear.

IRSA invirtió fuerte en remodelar los pisos superiores, que antes albergaban oficinas. Ahora hay pop-ups de marcas que antes solo se veían en Miami o Nueva York, espacios para eventos privados y hasta un lounge donde se puede catar vinos de alta gama mientras se elige un reloj. El objetivo es que el shopping deje de ser un lugar de paso y se convierta en un destino.

Según datos del sector, el consumo de lujo en la Argentina creció un 28% en los últimos 18 meses medido en dólares. Pero no se distribuye igual que antes. Los shoppings tradicionales perdieron terreno frente a las compras online, las ferias privadas y los viajes de compras. Por eso Alto Palermo decidió jugar su carta más fuerte: la exclusividad física.

“Hay un cansancio de lo masivo, aunque sea lujo masivo”, dice un ejecutivo que prefirió no ser nombrado. “El nuevo comprador quiere que lo atiendan por su nombre, que le armemos una experiencia y que sienta que está en un club, no en un centro comercial.”

La reforma incluye también cambios estéticos: más mármol, iluminación cálida, menos carteles y más obras de arte. Se busca que el lugar se parezca menos a un shopping y más a un hotel boutique de Milán o a un departamento de la Avenue Montaigne.

Desde IRSA aseguran que la reconversión ya muestra resultados. El ticket promedio en las nuevas marcas subió 42% en los últimos seis meses. Y lo más interesante: la edad promedio del cliente bajó de 48 a 37 años. Es decir, llegó la generación que creció con Instagram pero que ahora tiene plata para gastar en la vida real.

Hay algo de esta transformación que va más allá de los números. Refleja un cambio profundo en cómo los argentinos de altos ingresos entienden el estatus. Ya no alcanza con tener la cartera correcta. Hay que vivir la experiencia, contarla, sentir que se forma parte de algo selecto pero al mismo tiempo accesible para quien “lo entiende”.

El Alto Palermo apuesta a ser ese lugar. No ya el shopping donde todos saben que es caro, sino el lugar donde se vive el lujo de otra manera. Más discreto, más personalizado y, sobre todo, más actual.

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