Economía

La tarjeta hasta en el bar: las cuotas se meten en la gastronomía platense

Bares, restaurantes y hasta cafeterías de La Plata ofrecen pagar la cuenta en cuotas con tarjeta para sostener las ventas ante la fuerte caída del consumo. Una estrategia que sorprende por tratarse de un gasto tradicionalmente al contado.

Publicado el

Tarjeta de crédito genérica sobre una mesa junto a una billetera
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

En medio de la recesión y la pérdida de poder adquisitivo, los bares y restaurantes de La Plata encontraron una forma de no bajar los brazos: ahora ofrecen pagar la cuenta con tarjeta de crédito en cuotas, incluso sin interés en algunos casos.

La medida no se limita a cenas o almuerzos caros. Según una recorrida por locales del rubro, la opción también aparece en cafeterías y pastelerías, donde el ticket suele ser más bajo. Propietarios y empleados coinciden en que las cuotas forman parte de la estrategia para mantener el movimiento cuando la gente piensa dos veces antes de sumar un extra a la mesa.

En la zona de 5 y 54, un local ofrece tres cuotas sin interés los miércoles, viernes y sábado. En una histórica cervecería de la ciudad, el cajero Cristian notó que el pago con tarjeta creció especialmente cuando llegan grupos de tres o más personas. "Acá siempre se pagó al contado, pero vimos que aumentaron los pagos con tarjeta", contó. Si viene una persona sola, en cambio, es más común que pague en efectivo.

La cuenta compartida se reparte cada vez más entre distintos medios de pago. En las cafeterías la retracción también se siente, pero algunos comerciantes encuentran alivio en compras más chicas. Brenda, empleada de un café en 5 entre 43 y 44, señaló que el consumo bajó respecto a meses anteriores, aunque la gente sigue acercándose por productos puntuales.

Muchos clientes reemplazan una cena por una merienda tardía y llegan cerca de las 19 o 20 para llevar café y algo para comer. "Si les dan más opciones para comprar, la gente compra, no deja el café", resumió. En el mismo local registraron usuarios de aplicaciones que premian la actividad física y permiten canjear pasos por una consumición.

El recurso de las cuotas sin interés en un gasto que tradicionalmente se pagaba en el momento genera sorpresa. El empresario y dirigente comercial de City Bell, Martín Bizet, advirtió que "no es normal ir a comer y pagar 50 lucas en cuotas". Para él, estas alternativas muestran cómo los comerciantes prueban de todo para atraer clientes en un contexto donde "la recesión no para" y "el consumo está en los pisos".

Bizet explicó que, antes de cerrar, los dueños ensayan promociones, plataformas de reparto como Rappi o cualquier herramienta que genere visibilidad. Aunque las comisiones de estas apps reducen el margen, el balance suele ser "empatar": ganar cliente, marketing y presencia.

Los números locales confirman la complejidad del momento. El Indicador de Actividades Turísticas de La Plata, elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y la Cámara de Turismo Regional, registró una caída interanual del 15,1% en los restaurantes durante el segundo trimestre de 2026. El rubro quedó 27% por debajo de su nivel de 2023 y fue el que más pesó en el retroceso general del turismo, que bajó 2,5%.

La preocupación también se ve en los cierres: en abril se estimaba que entre el 25% y el 30% de los aproximadamente 250 bares y restaurantes de la ciudad había bajado sus persianas en los últimos dos años, es decir, hasta 75 locales.

A nivel nacional, la CAME informó que las ventas minoristas pyme crecieron apenas 0,3% interanual en septiembre, pero cayeron 1,2% frente a agosto y acumularon una baja del 2,1% en el año. En alimentos y bebidas, la caída interanual fue del 3,1%.

La tarjeta, antes elegida por comodidad o para resolver una cuenta grande, gana terreno como herramienta para organizar el presupuesto familiar. Entre cuentas divididas, meriendas que reemplazan cenas, promociones bancarias y cuotas poco habituales, la gastronomía platense busca alternativas para que el cliente no se aleje del todo.

La incógnita que queda es cuánto tiempo pueden sostener estos mecanismos cuando la caída del consumo limita el gasto, los comercios absorben comisiones y la rentabilidad se ajusta cada vez más.

← Volver a Economía