Economía

Llega a Buenos Aires el ferry eléctrico más grande del mundo con baterías de 40 MWh

El nuevo buque de Buquebus, fabricado en Australia, reemplazará a dos ferries diésel en la ruta a Colonia y proyecta aumentar hasta un 50% la cantidad de pasajeros. Sus baterías se cargan con transformadores fabricados en Argentina.

Publicado el

Llega a Buenos Aires el ferry eléctrico más grande del mundo con baterías de 40 MWh
(CC BY-SA 4.0)

El ferry eléctrico más grande del mundo ya está en camino a Buenos Aires. Se trata de una nave de Buquebus que, con un banco de baterías de más de 40 MWh, promete cambiar la forma de cruzar el Río de la Plata.

Con una capacidad para transportar hasta 50% más de pasajeros que los barcos diésel actuales en la misma ruta, el nuevo ferry no solo es una apuesta tecnológica: también es un negocio. La compañía calcula que podrá mover más gente entre Buenos Aires y Colonia del Sacramento con menores costos operativos a largo plazo.

En números: el buque reemplazará a dos barcos convencionales que hoy queman gasoil todos los días. Eso significa menos emisiones, menos ruido en el puerto y una reducción importante en el consumo de combustible fósil. Para una empresa que mueve miles de pasajeros por mes, el ahorro en costos operativos puede ser clave en un contexto donde los márgenes están ajustados por la inflación y el tipo de cambio.

Lo que pocos saben es que parte de la tecnología que permite “llenar el tanque” de este gigante viene de Argentina. Los transformadores que se usan para cargar las baterías de más de 40 megavatios hora fueron fabricados por una empresa nacional. Es un dato que habla de la capacidad local en un rubro tan específico como la electromovilidad pesada.

Desde el punto de vista del bolsillo del pasajero, todavía no hay precisiones sobre si el ticket va a bajar. Pero si el ferry logra operar con costos energéticos más predecibles que los del gasoil (cuyo precio sigue atado al dólar y a la volatilidad internacional), es probable que en el mediano plazo se traslade alguna ventaja. Por ahora, la gran novedad es que un barco de estas dimensiones pueda cargar su enorme batería en el puerto porteño usando equipamiento argentino.

El desembarco del ferry se produce en un momento donde el sector transporte busca descarbonizarse. En Europa y Asia ya hay varios ejemplos de ferries eléctricos, pero este es el más grande de su tipo. Su llegada a Buenos Aires no es solo una cuestión de imagen para Buquebus: es una inversión concreta en un activo que puede operar durante décadas con costos variables mucho más estables.

Traducido al lenguaje del comerciante: es como cambiar dos camiones diésel viejos por uno eléctrico que carga rápido y tiene menos mantenimiento. El desembolso inicial es alto, pero el “combustible” sale más barato y predecible. Y si además parte de la cadena de suministro es local, se cierra un círculo que genera empleo y desarrollo tecnológico adentro del país.

Los analistas del sector marítimo esperan que esta incorporación marque el comienzo de una flota más moderna en el Río de la Plata. Si el proyecto demuestra ser rentable, es probable que en los próximos años veamos más buques de este estilo reemplazando a los convencionales.

Para el usuario común que viaja a Colonia por placer o por negocios, la principal diferencia que va a notar es un viaje más silencioso, sin olor a gasoil y, eventualmente, con horarios más frecuentes si la capacidad extra se traduce en más salidas. El resto de los beneficios (ambientales y económicos) se verán en los balances de la empresa y en la calidad del aire del puerto.

← Volver a Economía