Economía

Manzano se queda con Metrogas: Edenor compra la distribuidora de gas por USD 780 millones

YPF aceptó la oferta del grupo controlado por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti. La operación consolida al empresario mendocino como uno de los jugadores centrales del sector energético argentino.

Publicado el 11 de agosto de 2026, 11:35 hs

YPF aceptó la oferta de Edenor por Metrogas y cerró una de las operaciones más importantes del sector energético en los últimos años. La distribuidora eléctrica controlada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti ofreció USD 780 millones por el paquete accionario que tenía la petrolera estatal y se impuso en el proceso de venta organizado por Citigroup.

Para ubicarse, Metrogas es la principal distribuidora de gas natural de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano sur. La compañía atiende a más de 2,5 millones de usuarios, lo que representa alrededor del 30% del mercado residencial y comercial del AMBA. Con esta adquisición, el grupo de Manzano suma una posición dominante tanto en electricidad como en gas en la zona más poblada del país.

La operación se estructuró a través de Edenor, la mayor distribuidora eléctrica del país, también controlada por los mismos empresarios. Fuentes cercanas al proceso indicaron que la oferta superó a otras presentadas por competidores locales e internacionales. YPF, que había heredado Metrogas tras la reestatización de Repsol, buscaba desprenderse del activo para enfocarse en su negocio principal de exploración y producción.

¿Por qué importa? La compra consolida a Manzano como un actor clave en la energía argentina. El ex ministro de Carlos Menem ya controlaba Termas de Río Hondo, varias centrales térmicas y tenía participación en otras firmas del sector. Ahora suma una distribuidora de gas estratégica que, además de su rol en el AMBA, tiene activos de transporte y almacenamiento.

Según datos del sector, Metrogas distribuye aproximadamente 22 millones de metros cúbicos de gas por día en invierno. La empresa también opera la red de gasoductos que llega a los barrios más densos de la Capital Federal. La transacción incluye el 100% de las acciones que YPF poseía en la distribuidora.

Desde el punto de vista regulatorio, la operación aún debe recibir la aprobación de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia y del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). Analistas del mercado estiman que el cierre definitivo podría concretarse antes de fin de año, una vez superados los trámites administrativos.

La movida llega en un momento clave para el sector energético argentino. Con la licitación de áreas offshore en el Mar Argentino y el avance del gasoducto Presidente Néstor Kirchner, el gobierno busca atraer inversiones privadas. Que un grupo local se quede con Metrogas es leído como una señal de confianza en el negocio de la distribución bajo las actuales reglas tarifarias.

José Luis Manzano, a través de sus distintas sociedades, ya había mostrado interés en expandirse en gas. En los últimos años había explorado oportunidades en Vaca Muerta y en la comercialización de gas natural licuado. La adquisición de Metrogas le permite integrar verticalmente sus negocios: desde la generación eléctrica hasta la llegada del gas al hogar del usuario final.

Cancillería y el Ministerio de Economía no realizaron declaraciones oficiales sobre la operación, aunque fuentes del sector indicaron que la transacción se enmarca dentro de las políticas de desinversión de activos no estratégicos por parte de YPF.

Lo que se sabe hasta ahora es que el pago se realizaría en cuotas, con un primer desembolso importante al cierre y el resto sujeto a hitos regulatorios y de performance. El valor de USD 780 millones representa una prima atractiva sobre las valuaciones que manejaba el mercado meses atrás.

Esta compra refuerza la tendencia de concentración en el sector de utilities en el AMBA, donde pocos grupos controlan la mayoría de la distribución de electricidad y gas. Para los usuarios, el impacto inmediato será neutro, ya que las tarifas siguen reguladas por el Estado, pero abre interrogantes sobre la competencia y las inversiones futuras en las redes.

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