Morosidad familiar: los números que el Gobierno defenderá en el Congreso
La Libertad Avanza convocó a comisiones para debatir proyectos sobre endeudamiento de familias. Cuáles son los datos clave que mira el Ejecutivo y la postura que preparan los diputados oficialistas.
El Gobierno nacional respondió a la ofensiva opositora por el aumento de la morosidad de las familias argentinas y convocó a las comisiones del Congreso para debatir los proyectos que buscan aliviar el endeudamiento. La Libertad Avanza busca llevar el tema al terreno de los números concretos y evitar que se convierta en un cuestionamiento político generalizado.
Según datos que maneja el Ejecutivo, la morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales se ubicó en torno al 8% en el segundo trimestre de 2026, un nivel que si bien es elevado en términos históricos, muestra una leve desaceleración respecto de los picos registrados a principios de año. En números: de cada 100 créditos otorgados, alrededor de 8 terminan con atrasos de más de 90 días.
"¿Qué significa esto para tu bolsillo?" se preguntan en el oficialismo. Para una familia que gana el salario promedio, el peso de las cuotas representa hoy cerca del 35% del ingreso disponible, impulsado por las altas tasas de interés que todavía rigen en el sistema financiero. Ese dato es el que más preocupa a los diputados de La Libertad Avanza, que preparan una defensa basada en la evolución de la inflación y la recomposición de los salarios reales.
En el debate que se viene, el Gobierno pondrá sobre la mesa que la inflación acumulada en lo que va de 2026 ya acumula una fuerte desaceleración respecto de 2025. Fuentes del equipo económico indicaron que esperan que el IPC de agosto se ubique por debajo del 4%, lo que aliviaría la presión sobre las familias que tomaron deudas a tasas fijas en los últimos meses.
Los proyectos que llegarán a las comisiones incluyen desde la posibilidad de refinanciación forzosa de deudas hasta topes a los intereses punitorios. Desde el oficialismo anticipan que rechazarán cualquier iniciativa que implique una intervención directa en los contratos ya firmados, argumentando que eso generaría mayor incertidumbre en el sistema financiero y, en última instancia, menos crédito disponible para las familias.
"El comerciante de Once lo sabe mejor que nadie: cuando hay mucha morosidad, los bancos suben las tasas para cubrirse y el que paga termina financiando al que no paga", explican en off los diputados que preparan la postura. Por eso, la estrategia será mostrar que la salida pasa por bajar la inflación de manera sostenida y no por medidas de alivio que, según ellos, solo postergan el problema.
En paralelo, el Ministerio de Economía monitorea de cerca los números de la morosidad en el sector público: las deudas con ANSES y con las obras sociales también crecieron, aunque a un ritmo menor. Según cifras oficiales, el porcentaje de jubilados con créditos ANSES en mora bajó levemente en julio respecto de junio, algo que el oficialismo usará como ejemplo de que la política de ajuste fiscal está empezando a dar resultados en el frente del consumo.
El debate en comisiones se espera para las próximas semanas. Los diputados de La Libertad Avanza llegarán con un paquete de datos: evolución de la deuda familiar como porcentaje del PBI, comparación regional con países de la región y proyecciones de cómo impactaría una eventual quita masiva de intereses en el costo de financiamiento futuro.
Traducido al lenguaje de todos los días: si el Congreso aprueba medidas que obliguen a los bancos a perdonar parte de las deudas, el próximo que necesite un préstamo para comprar electrodomésticos o pagar una obra en la casa va a pagar tasas más altas. Ese es el eje central de la defensa que prepara el oficialismo.
Para ponerlo en contexto, en los últimos doce meses la cartera de créditos al consumo cayó un 12% en términos reales, lo que refleja tanto la cautela de los bancos como la menor capacidad de endeudamiento de las familias. El Gobierno buscará demostrar que su política económica apunta precisamente a revertir ese círculo vicioso.
Fuente: El Cronista
Si la tendencia de desaceleración inflacionaria se mantiene, los analistas privados estiman que la morosidad podría bajar al 6% hacia fin de año. Para el bolsillo de millones de familias, eso significaría poder volver a tomar crédito a tasas más razonables y sin el fantasma de las cuotas impagables.