Economía

Por qué se vienen 14 meses duros para el Merval y los activos argentinos

El riesgo electoral de 2027 ya empezó a pesarle al Merval, que cae 30% desde los máximos de 2025. Aunque la gestión actual sea positiva, el temor a una reversión del rumbo económico comprime las valuaciones.

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Billetes de pesos argentinos y dólares sobre una mesa

El Merval en dólares ya se encuentra un 30% por debajo de los máximos que tocó a comienzos de 2025. Y esa brecha podría seguir ampliándose en los próximos 14 meses. No es por la gestión del Gobierno actual, que recibe evaluaciones mayoritariamente positivas dada la herencia recibida. El problema es otro: el riesgo electoral volvió a aparecer en escena y Wall Street vuelve a descontar lo que históricamente teme de los argentinos en las urnas.

El precio de cualquier activo financiero es una esperanza matemática: escenarios posibles ponderados por su probabilidad. Entre esos escenarios hay uno particularmente malo: una derrota del liberalismo en 2027 y una reversión profunda del actual modelo económico. Ese escenario catastrófico, aunque se le asigne una probabilidad baja, tiene un peso negativo enorme en el valor esperado. Por eso ya empezó a descontarse.

En las últimas semanas el mercado mandó señales claras. La más relevante es la underperformance persistente del Merval frente al resto de los emergentes. Brasil sube fuerte, el dólar se debilita y los mercados de la región acompañan, pero Argentina se queda atrás. Cuando el viento externo es favorable y un país no responde, el componente local (idiosincrático) está dominando la historia.

2026 tenía que ser un año bueno para los activos argentinos. El contexto internacional ofreció una combinación constructiva para activos de riesgo y varios emergentes lo aprovecharon. Argentina, en cambio, mostró una performance decepcionante. Esa divergencia no es un detalle: los mercados descuentan información antes de que los hechos ocurran y ya están incorporando una prima de incertidumbre electoral.

El punto clave no es solo quién gane dentro de 14 meses, sino el camino hasta esa elección. Cada encuesta, cada elección provincial y cada señal de competitividad del oficialismo va a ir moviendo la distribución de probabilidades. Aunque el escenario central siga siendo la continuidad, la sola existencia de una “cola” extremadamente negativa (un cisne negro electoral) basta para comprimir valuaciones durante meses.

Argentina viene además de una revalorización extraordinaria de activos. Muchas de las buenas noticias del cambio de paradigma ya están en los precios desde hace tiempo. Para seguir subiendo hacen falta novedades positivas constantes. El aumento de la incertidumbre electoral opera exactamente en sentido contrario y con más fuerza.

Es importante separar dos cosas: la evaluación de la gestión económica y la valuación de un activo financiero. El Gobierno puede estar haciendo un trabajo excelente en un contexto durísimo y, al mismo tiempo, el Merval puede enfrentar meses complicados. No hay contradicción. Wall Street no paga por la gestión presente aislada; paga por la distribución completa de resultados futuros. Si uno de esos resultados implica una reversión fuerte del rumbo macro, ese riesgo se traduce en mayor tasa de descuento y precios más bajos hoy.

A esto se suma un comportamiento clásico argentino: la dolarización de carteras cuando se acercan elecciones relevantes. A medida que avance 2026 y se meta de lleno en 2027, es probable que crezca la demanda de cobertura por parte de inversores locales, aunque el escenario negativo nunca se materialice. No hace falta una crisis; alcanza con que suba la incertidumbre.

El inversor extranjero, además, tiene alternativas: Brasil, otros emergentes, commodities, tech norteamericana o Treasuries. Argentina compite por capital contra el mundo. Si otros mercados ofrecen mejores retornos con distribuciones de riesgo menos binarias, el costo de oportunidad de estar sobreexpuesto a nuestro país aumenta.

Nada de esto significa que Argentina vaya a atravesar una crisis ni que el oficialismo vaya a perder. Significa que la distribución de probabilidades importa. Cuando un escenario posible tiene un impacto catastrófico sobre los activos, basta con que su probabilidad suba un poco para que los precios se ajusten fuerte.

El Merval podrá tener rallies y rebotes en el camino, pero la performance relativa frente al resto de los emergentes será la señal a seguir. Si los mercados de la región siguen subiendo y Argentina continúa quedándose atrás como viene ocurriendo en 2026, el mensaje será cada vez más claro.

Los próximos 14 meses probablemente sean brutales para los activos argentinos. No necesariamente por lo que haga el Gobierno hoy, sino por el riesgo de lo que los argentinos podamos decidir en las urnas mañana.

Fuente: El Cronista

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