Economía

Precios relativos: qué se encareció y qué se abarató en la era Milei

Analizamos cómo cambiaron los precios relativos desde diciembre de 2023. El asado, el alquiler y la nafta versus el dólar, los electrodomésticos y algunos servicios. Qué significa esto para el bolsillo del porteño.

Publicado el 17 de julio de 2026, 06:50 hs

Gráfico comparativo de precios relativos en supermercado y dólar blue durante la gestión Milei
El Cronista

Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, los precios relativos en la Argentina se movieron de manera brusca. No todos los bienes y servicios subieron al mismo ritmo, y eso cambió completamente la canasta de consumo de las familias y los cálculos de los comerciantes.

En números: el IPC acumulado hasta octubre de 2024 ronda el 180%. Pero dentro de ese promedio hay ganadores y perdedores. Algunos productos se volvieron relativamente más baratos; otros, mucho más caros.

Lo que se encareció fuerte

El rubro que más sintió el ajuste fue Alimentos y Bebidas. El kilo de asado, por ejemplo, pasó de rondar los $4.500 a fines de 2023 a superar los $12.000 en muchas carnicerías porteñas. Subió más que la inflación general. Lo mismo pasó con el pollo, los huevos y la leche. El comerciante de Once lo resume fácil: “el proveedor te llega con aumentos semanales y el cliente te mira la cara cuando le cobrás”.

Los alquileres también se llevaron puesto un buen tramo. Aunque la ley de alquileres cambió, los contratos nuevos en CABA muestran aumentos que en muchos casos superaron el 200% en el acumulado. Un dos ambientes que se alquilaba a $180.000 en Palermo a fin de 2023 hoy fácilmente pide $450.000 o más.

La nafta es otro caso clásico. El litro de súper en YPF de Capital pasó de $800 a más de $1.300. Aunque el dólar blue subió fuerte en algunos momentos, el combustible ajustó por encima de la devaluación inicial y de la inflación promedio.

Lo que se abarató (relativamente)

Del otro lado están los bienes durables y algunos servicios regulados. Los electrodomésticos y electrónicos se volvieron más “accesibles” en términos relativos. Una heladera que costaba 15 sueldos mínimos a fin de 2023 hoy se consigue en 10 o 11. Lo mismo pasa con celulares y notebooks: la fuerte recesión y la competencia hicieron que los precios no acompañaran del todo la inflación.

El dólar blue tuvo un comportamiento particular. Arrancó cerca de $1.000 en diciembre 2023, llegó a tocar $1.400 en algún momento de 2024 y ahora ronda los $1.250-$1.300. Contra una inflación del 180%, el dólar quedó relativamente barato en algunos tramos. Eso explica por qué muchos importadores volvieron a comprar y por qué se vio algo de rebote en ventas de autos 0 km en los últimos meses.

Los servicios públicos (luz, gas, agua) también mostraron rezagos importantes en la primera parte del gobierno. Aunque hubo aumentos fuertes en febrero y en agosto, muchos hogares todavía pagan tarifas que, medidas en dólares o contra la inflación, están por debajo de los valores de 2022.

Qué significa para el comerciante de barrio

Para el que tiene que remarcar precios el lunes a la mañana, este cambio de precios relativos es un dolor de cabeza. Cuando el asado y el pan suben más que el promedio, el cliente achica la compra. Cuando el dólar se queda quieto, el proveedor importado presiona menos. El margen se come entre ambos fuegos.

“Antes remarcaba todo 10% porque sabía que el dólar y la inflación corrían parejos. Ahora tengo que mirar cada rubro por separado”, dice un dueño de autoservicio en Villa Crespo.

¿Qué puede pasar de acá en adelante?

Los analistas de la city esperan que en los próximos meses la brecha entre rubros se achique. Si la inflación mensual baja a niveles de un dígito y se mantiene, los precios relativos deberían empezar a estabilizarse. Para el bolsillo, eso significaría que el asado del domingo puede volver a ser un poco más accesible, aunque todavía lejos de los niveles reales de hace dos años.

Mientras tanto, la recomendación de siempre: mirar los precios relativos y no solo la inflación general. Porque $100.000 de sueldo que se van en nafta y alquiler no rinden lo mismo que antes.

Traducido: la inflación no es una sola. Hay inflaciones adentro de la inflación, y según en qué rubro estés comprando o vendiendo, la sensación de si “todo subió” o “algo se abarató” puede ser completamente distinta.

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