Caso Binance: cómo Corea del Norte se convirtió en una superpotencia del hackeo
Con el presunto robo de u$s 6.300 millones a Binance esta semana, Pyongyang consolida su rol como líder mundial en cibercrimen. Analizamos cómo el régimen entrena hackers desde la adolescencia para financiar su economía aislada.
El presunto hackeo a Binance por u$s 6.300 millones esta semana marca un nuevo récord en el cibercrimen y refuerza la reputación de Corea del Norte como una superpotencia en el mundo del hackeo.
Según analistas vinculados con la investigación, los atacantes estarían ligados al régimen de Pyongyang. Esa cifra representa casi el doble de lo que se robó en criptomonedas en todo el mundo durante 2025 y equivale a casi una quinta parte del ingreso nacional bruto norcoreano.
Binance, el mayor exchange de criptomonedas del planeta, suspendió de inmediato todos los retiros y depósitos. La empresa informó que una investigación inicial reveló que los hackers lograron comprometer la laptop de un ingeniero y desde allí retirar fondos de la plataforma.
Los hackers norcoreanos están entre los actores cibernéticos más agresivos y capacitados del mundo, según Shin Beom-chul, exviceministro de Defensa de Corea del Sur. Reciben entrenamiento sistemático y son desplegados para generar divisas que sostienen al régimen aislado por sanciones internacionales.
Solo en 2025, los grupos vinculados a Corea del Norte se llevaron alrededor de u$s 2.000 millones en robos cibernéticos, lo que representa el 60% del total mundial y un 51% más que en 2024, de acuerdo con Chainalysis.
El régimen invirtió fuertemente en capacidades de guerra cibernética, similar a su programa nuclear. Se estima que unas 8.400 personas participan en operaciones relacionadas, aunque la cifra incluye personal de soporte, según el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.
Los estudiantes con talento en matemáticas y ciencias son seleccionados desde la adolescencia. Reciben entre tres y cinco años de formación intensiva en instituciones locales, con énfasis en hackeo y descifrado de códigos. Los mejores acceden a programas universitarios especializados y, en algunos casos, a entrenamiento adicional en China o Rusia.
Un informe del Comité por los Derechos Humanos en Corea del Norte menciona un curso de cinco años en el Colegio Moranbong de Pyongyang que combina estudios militares con técnicas de ciberataque.
Esta estructura les permite actuar con total impunidad dentro del país, lo que los vuelve más audaces que hackers de otras naciones. No enfrentan rendición de cuentas ni riesgo de procesamiento interno.
La historia de actividades ilícitas del régimen es larga. En los 2000, Estados Unidos los acusó de narcotráfico, falsificación de cigarrillos y la producción de “superbilletes” de u$s 100. Luego vino la Oficina 39, un buró secreto para recaudar fondos irregulares.
El salto al cibercrimen les permitió escalar. En 2014 hackearon Sony Pictures, en represalia por la película “The Interview”. En 2016 robaron u$s 81 millones del Banco Central de Bangladesh. Luego vinieron ataques a exchanges: u$s 620 millones a Ronin en 2022, u$s 308 millones a DMM Bitcoin en 2024 y u$s 1.500 millones a Bybit en febrero de 2025.
El caso de Binance sería el mayor robo de cripto de la historia y se atribuye al grupo TraderTraitor, presuntamente parte de la organización Lazarus, según autoridades japonesas y estadounidenses.
Además de los robos directos, Corea del Norte usa otra táctica: infiltrar trabajadores remotos falsos en empresas extranjeras. Entre 2020 y 2024, se estima que generaron al menos u$s 6,8 millones de esta forma, infiltrándose en más de 300 compañías de Estados Unidos.
Las ganancias financian directamente el desarrollo de armamento y el programa nuclear. Monitores de sanciones de la ONU investigaron 58 ataques contra empresas de cripto entre 2017 y 2023 por un total de u$s 3.000 millones.
Con la llegada de la inteligencia artificial, los expertos advierten que los riesgos van a aumentar. La IA permite identificar vulnerabilidades más rápido y automatizar ataques. “Les dio alas a los hackers”, señaló Simon Choi, director de tecnología de StealthMole.
Para el régimen, que combina sanciones, acercamiento táctico a Rusia y necesidad permanente de efectivo, el cibercrimen se convirtió en una de sus principales fuentes de ingresos. Y todo indica que la tendencia no se detendrá.