Ébola en la RDC: Guterres denuncia la indiferencia mundial ante la peor epidemia del país
El secretario general de la ONU alertó que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo avanza más rápido que la respuesta internacional. Con más de 5700 casos y 2700 muertes, los fondos podrían agotarse en semanas.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió con crudeza que la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) crece más rápido que los esfuerzos para contenerla. "La epidemia es la de más rápido crecimiento jamás registrada", dijo durante una conferencia de prensa en Nueva York.
Hasta el 25 de agosto de 2026, se registraron 5713 casos confirmados y 2744 muertes en el país africano. Cada semana se notifican alrededor de 500 nuevas infecciones, con un impacto desproporcionado en mujeres y niños. Se trata de la peor brote de ébola jamás visto en la RDC.
Para ubicarse: la República Democrática del Congo es el país más grande de África central, y la epidemia se concentra principalmente en el este, una zona afectada por décadas de conflictos armados.
Guterres insistió en que las herramientas para frenar el virus existen y son conocidas: detección temprana, aislamiento, vigilancia, tratamientos y entierros seguros. "Sabemos cómo contener el ébola, cómo interrumpir la transmisión y cómo salvar vidas", afirmó. Sin embargo, alertó sobre "otro virus: el virus de la indiferencia".
Esta falta de atención se traduce en recursos insuficientes. El plan humanitario de 2130 millones de dólares está financiado solo en un 48%, a pesar de contribuciones importantes como la de Estados Unidos. La ONU ya destinó más de 80 millones de dólares de sus fondos, pero advirtió que el dinero restante alcanzará solo para "semanas, no meses". Por eso, Guterres reclamó 1100 millones de dólares adicionales de inmediato.
"Sin financiación adicional, las operaciones vitales se quedarán sin dinero justo cuando necesitan aumentar su capacidad", señaló. El problema no es solo económico: la inseguridad complica todo. En la provincia de Ituri, un millón de personas fueron desplazadas en los últimos 30 años. Más de 12 millones necesitan ayuda humanitaria en la región. Más de 40 trabajadores de la salud murieron y varios centros de tratamiento y ambulancias fueron atacados.
A pesar de la gravedad, hay señales de que el ritmo de expansión se está frenando, aunque la curva aún no se invirtió, según la directora de emergencias de la OMS en África, Marie Roseline Belizaire. Actualmente, 58 zonas de salud en seis provincias siguen afectadas.
El contraste con Uganda es claro. Este jueves, la OMS y los Centros Africanos de Control y Prevención de Enfermedades (África CDC) declararon el fin de la epidemia en ese país, tras 42 días sin nuevos casos. Uganda registró solo 20 contagios (15 importados desde la RDC), con dos muertes y 18 recuperados. Más de 800 contactos fueron monitoreados con éxito.
Este resultado demuestra que con vigilancia estricta, detección rápida y trabajo comunitario se puede cortar la transmisión. Sin embargo, replicar eso en el este de la RDC resulta mucho más difícil por la violencia y los desplazamientos constantes.
La amenaza sigue siendo regional. El río Congo y las principales rutas de transporte conectan a millones de personas. La ONU está reforzando la preparación en Sudán del Sur y la República Centroafricana. La OMS no recomienda restricciones a viajes ni comercio.
"No estaremos seguros hasta que la transmisión se haya detenido en todas partes", resumió Jean Kaseya, director de África CDC. Según Guterres, el mundo tiene los conocimientos y los recursos necesarios. Lo que falta es la voluntad política y financiera para actuar a escala. El tiempo apremia: sin una respuesta urgente, el costo será aún más mortífero.
Fuente: Noticias de la ONU