España se coronó pero la Scaloneta dejó un legado que va más allá del título
La Selección Argentina cayó en la final de la Copa del Mundo Sub 20 ante España, pero el equipo de Javier Mascherano consolidó un proceso y un estilo que trasciende el resultado final.
La Selección Argentina Sub 20 perdió 1-0 ante España en la final del Mundial de la categoría disputado en Argentina. El gol de Álvaro Rodríguez en el segundo tiempo fue suficiente para que la Roja se llevara la corona. Sin embargo, más allá del resultado, el equipo dirigido por Javier Mascherano logró algo que pocos procesos juveniles consiguen: consolidar un legado y una identidad clara.
Para ubicarse, este torneo era la primera gran cita de la camada post Qatar 2022. Muchos de estos jugadores ya habían estado en el Sudamericano y varios fueron parte del plantel que Mascherano armó con criterio. La final se jugó en el Estadio Único de La Plata ante más de 40 mil personas que despidieron al equipo con aplausos a pesar de la derrota.
España fue superior en varios tramos del partido y aprovechó mejor sus ocasiones. Pero la Scaloneta, como la llamaron en las tribunas, mostró un crecimiento notable desde el debut. El equipo alternó buenos momentos de presión alta con solidez defensiva y momentos de buen pie, especialmente en la mitad de cancha donde se vio la mano de Mascherano.
Lo que se sabe hasta ahora es que varios de estos Sub 20 ya están siendo seguidos por clubes de Primera División y del exterior. El proceso que comenzó Mascherano no termina con esta final. Al contrario, se consolida como base para las próximas selecciones juveniles y, eventualmente, para la mayor.
¿Por qué importa para el hincha argentino? Porque más allá de los títulos, lo que queda es la sensación de que hay un modelo de trabajo. En un fútbol argentino que muchas veces prioriza el resultado inmediato, ver a un DT que apuesta por la construcción de equipo y por darle minutos a los pibes genera esperanza.
El propio Mascherano, en la conferencia posterior, fue claro: “El resultado duele, pero estoy orgulloso de lo que dimos. Este grupo dejó todo y esto es solo el comienzo de un camino más largo”. Sus palabras resumen lo que se vio en el campo: entrega, orden y una idea de juego que se sostuvo incluso cuando el partido se puso cuesta arriba.
Desde el punto de vista técnico, el equipo mejoró mucho en la salida desde el fondo y en la capacidad para mantener la pelota bajo presión. Detalles que, en selecciones juveniles, suelen ser decisivos a largo plazo. Varios observadores coinciden en que esta camada tiene más jugadores con proyección internacional que la que Argentina llevó a los últimos Mundiales Sub 20.
La final dejó imágenes emotivas: los jugadores argentinos abrazados al final, el público ovacionándolos y la bandera argentina flameando en las tribunas. España levantó la copa, es cierto. Pero la Scaloneta se llevó algo que no se mide en trofeos: la consolidación de un legado que trasciende un resultado.