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Vucic reconoció la derrota ante el movimiento estudiantil en las elecciones de Serbia

El líder serbio admitió que su Partido Progresista perdió las legislativas anticipadas ante la Lista Estudiantil, que obtendría entre 135 y 140 escaños. La votación, con casi 70% de participación, se convirtió en un referéndum sobre sus 14 años en el poder.

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Mano introduciendo un sobre blanco en una urna de acrílico
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El presidente serbio Aleksandar Vucic reconoció el pasado domingo la derrota de su Partido Progresista Serbio (SNS) ante el movimiento estudiantil en las elecciones legislativas anticipadas celebradas en Serbia.

Con una participación cercana al 70%, la más alta desde la ruptura de Yugoslavia en 1992, los comicios se transformaron en un referéndum sobre los 14 años de Vucic en el poder. Según proyecciones oficiales, la Lista Estudiantil obtendría entre 135 y 140 de los 250 escaños del Parlamento, lo que le otorga mayoría absoluta, mientras que el SNS se quedaría con alrededor de 105 bancas.

“A juzgar por una muestra estratificada, está claro que perdimos estas elecciones”, declaró Vucic ante sus seguidores en la sede del partido en Belgrado, apenas una hora y media después del cierre de las urnas. Agregó que ninguna otra fuerza política superó el 3% de los votos necesario para ingresar al Parlamento.

Vucic había renunciado a la presidencia en septiembre para encabezar la lista oficialista como candidato a primer ministro, ya que la Constitución le impedía buscar un tercer mandato presidencial. Su trayectoria incluye haber sido viceprimer ministro y ministro de Defensa entre 2012 y 2014, y primer ministro durante tres años antes de asumir la jefatura de Estado en 2017.

El origen del movimiento que derrotó al oficialismo se remonta al 1 de noviembre de 2024, cuando el derrumbe de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad causó la muerte de 16 personas. Los estudiantes atribuyeron la tragedia a años de corrupción en las adjudicaciones de obras públicas y exigieron una investigación transparente y el establecimiento de responsabilidades.

Las protestas se extendieron durante meses y se convirtieron en las mayores manifestaciones desde la caída de Slobodan Milosevic en 2000. Inicialmente, Vucic rechazó la convocatoria a elecciones anticipadas, calificó a los estudiantes de “mercenarios” y habló de un “intento de golpe de Estado”. Sin embargo, en septiembre terminó convocando los comicios, un año antes de lo previsto.

La Lista Estudiantil presentó 250 candidatos, en su mayoría profesionales de la sociedad civil sin experiencia política previa. No cuenta con una figura dominante y reúne sectores proeuropeos junto a grupos cercanos a la derecha nacionalista, con el objetivo común de desplazar al SNS del gobierno.

La jornada electoral registró una alta afluencia. A las 18, dos horas antes del cierre, ya había votado el 64,89% del padrón, según la Oficina Nacional de Estadística. Entre los votantes, Marija Spasenovic, de Belgrado, expresó que “no podemos seguir como en los últimos 14 años” y reclamó combatir la corrupción y fortalecer el Estado de derecho. En cambio, Vesna Ivic, profesora de 57 años, se mostró satisfecha por las mejoras en la calidad de vida durante el gobierno de Vucic.

La elección estuvo bajo escrutinio de 24 organizaciones no gubernamentales serbias, que advirtieron que no existían condiciones para comicios libres y justos. Los estudiantes organizaron una red de voluntarios para supervisar el proceso, en paralelo a los observadores internacionales.

Durante la campaña, la Lista Estudiantil evitó definiciones concretas sobre las sanciones a Rusia, la adhesión a la Unión Europea y la normalización de relaciones con Kosovo, uno de los principales obstáculos para el ingreso de Serbia al bloque comunitario.

El resultado marca un punto de inflexión en la política serbia después de más de una década de predominio del SNS.

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