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Así está hoy Alex D. Linz, el niño de Mi pobre angelito 3

El actor que reemplazó a Macaulay Culkin en la saga navideña dejó Hollywood hace años. Hoy, con 37 años, se dedica a una profesión completamente distinta.

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Objetos de distintas profesiones ordenados sobre una mesa en un escritorio de estudio en casa, plano medio documental
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Alex D. Linz se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del cine infantil de los 90 cuando, con apenas ocho años, tomó la posta de Macaulay Culkin en Mi pobre angelito 3: La trampa. La película, estrenada en 1997, lo catapultó a la fama y lo llevó a participar en otros títulos populares de la época como Un día muy especial, junto a Michelle Pfeiffer y George Clooney.

Nacido el 15 de enero de 1989 en Santa Bárbara, California, Linz comenzó su carrera actoral muy temprano. Antes de la saga de Home Alone, ya había aparecido en series de televisión y en la película El bebé de Bridget. Su interpretación de Max, el niño que defiende la casa familiar de dos ladrones torpes, quedó grabada en la memoria de toda una generación.

Tras el éxito de Mi pobre angelito 3, continuó trabajando de forma constante durante la década del 90 y principios de los 2000. Participó en filmes como La tormenta perfecta, Cómo ser un latin lover y series como La niñera y Spin City. Sin embargo, a medida que crecía, el interés por la actuación fue disminuyendo.

A los 18 años, Linz tomó la decisión de alejarse progresivamente de Hollywood. Se alejó de las cámaras y optó por estudiar en la universidad, donde se graduó en Psicología. Actualmente, con 37 años, se dedica a la terapia y vive fuera del foco público. Según quienes lo conocen, trabaja como terapeuta y prefiere mantener un perfil bajo, lejos de las luces de la industria del entretenimiento.

Su transformación es uno de los tantos casos de actores infantiles que eligieron carreras completamente distintas una vez que dejaron atrás la fama temprana. A diferencia de otros compañeros de generación que siguieron en la actuación o en el mundo del espectáculo, Linz encontró su vocación en ayudar a otros desde la psicología.

En las últimas apariciones públicas que se registran, el ex niño prodigio se mostró con un look muy cambiado: barba, cabello más largo y un estilo que nada tiene que ver con el pequeño rubio de los 90. No tiene redes sociales activas ni busca regresar al cine.

Su historia refleja cómo muchos jóvenes que triunfaron muy temprano en Hollywood terminan eligiendo caminos más tranquilos y anónimos. Hoy, Alex D. Linz vive en California y se mantiene activo en su rol como terapeuta, una profesión que, según él mismo ha comentado en escasas entrevistas, le da mucho más sentido que los años de sets y flashes.

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