Autos autónomos y robots de reparto: cómo serán las pruebas habilitadas en las calles porteñas
La Ciudad de Buenos Aires autorizó pruebas controladas de vehículos autónomos y robots de reparto para recopilar datos y evaluar su impacto en la movilidad urbana antes de regular su uso.
Si salís a caminar por Puerto Madero, Palermo o algún corredor del centro en las próximas semanas, es posible que te cruces con un auto que maneja solo o un robotito que lleva paquetes. La Ciudad de Buenos Aires habilitó las primeras pruebas controladas de vehículos autónomos y robots de reparto en calles porteñas.
La medida, publicada en el Boletín Oficial, busca reunir experiencia real sobre cómo funcionan estos sistemas en el entramado urbano de Buenos Aires antes de pensar en una regulación definitiva. No se trata de una liberación masiva: las pruebas serán limitadas, con supervisión y en zonas específicas.
Según el texto oficial, las pruebas de vehículos autónomos se harán en entornos controlados, con un operador humano a bordo que pueda tomar el control en cualquier momento. Los robots de reparto, en cambio, circularán principalmente por veredas o carriles exclusivos y deberán respetar límites de velocidad muy bajos, de hasta 6 km/h.
Desde el Gobierno porteño explicaron que el objetivo es evaluar aspectos como la interacción con peatones, ciclistas y otros vehículos, el comportamiento ante semáforos, obras en la calle y las típicas sorpresas que tiene el tránsito de Buenos Aires. También van a medir el impacto en la seguridad vial y en la logística de última milla.
Las empresas interesadas en participar deberán presentar un protocolo de seguridad, un plan de pruebas y contar con seguros que cubran cualquier incidente. Hasta ahora no se dieron a conocer los nombres de las compañías que comenzarán las pruebas ni las fechas exactas de inicio, aunque se espera que arranquen en las próximas semanas.
Para los vecinos, esto puede significar cambios en la forma de convivir con la tecnología en la vía pública. Por ejemplo, cómo reaccionan las personas ante un robot que cruza la vereda o si un vehículo sin conductor genera confianza o desconfianza al acercarse a un paso de peatones.
Desde la perspectiva de infraestructura urbana, la iniciativa también servirá para ver si es necesario adaptar semáforos, señalética o aplicaciones de movilidad para integrar estos nuevos actores. En ciudades como San Francisco o Singapur ya se probaron sistemas similares con resultados mixtos: algunos avances en eficiencia, pero también incidentes y rechazo vecinal.
La Ciudad viene trabajando hace tiempo en temas de innovación en movilidad. En los últimos años avanzó con el Metrobús, bicisendas y regulaciones para monopatines eléctricos. Este paso con autónomos y robots de reparto sigue esa línea de probar antes de masificar.
Lo que se sabe hasta ahora es que las pruebas tendrán una duración inicial de seis meses, con posibilidad de prórroga, y que se presentarán informes periódicos sobre los resultados. La información recolectada servirá para definir en el futuro si se autoriza el uso comercial y bajo qué condiciones.
Como alternativa a la espera pasiva, desde la Secretaría de Transporte invitaron a vecinos y organizaciones a enviar sus observaciones una vez que comiencen las pruebas. El desafío será equilibrar la innovación con la seguridad de quienes usan la calle todos los días.
Se espera que en las próximas semanas se difundan los corredores elegidos y los protocolos definitivos. Mientras tanto, si ves algo raro circulando, ya sabés de qué se trata.