Darío Sztajnszrajber y la frase de Epicuro que usa como mantra: “Ser feliz es que no duela”
El filósofo argentino explicó en una entrevista exclusiva cómo esta idea del pensador griego lo acompaña en el día a día y lo ayuda a repensar el concepto de realización personal.
El filósofo Darío Sztajnszrajber compartió en una entrevista exclusiva con LA NACION una reflexión que lo acompaña diariamente y que toma de Epicuro: “Ser feliz es que no duela”.
Esta frase, aparentemente simple, condensa una de las ideas centrales de la filosofía epicúrea: la felicidad no reside en la acumulación de placeres intensos, sino en la ausencia de dolor físico y perturbación del alma. Sztajnszrajber profundizó en cómo esta noción antigua sigue siendo útil para pensar la vida contemporánea.
“Epicuro no hablaba de una felicidad eufórica, sino de una vida tranquila, donde el dolor no nos domine”, explicó el autor de títulos como ‘Filosofía en 11 frases’ y ‘El olvido de la filosofía’. Según su lectura, el pensador griego proponía una ética práctica, alejada de los excesos y centrada en las necesidades básicas y las amistades genuinas.
En la charla, Sztajnszrajber conectó esta idea con el concepto moderno de “sentirse realizado”. Para muchos, la realización aparece asociada al éxito profesional, la acumulación de bienes o el reconocimiento social. Sin embargo, el filósofo advirtió que esas metas suelen traer más ansiedad que satisfacción.
“La realización no es llegar a un lugar definitivo, sino poder transitar la vida sin que el sufrimiento sea el estado predominante”, señaló. En ese sentido, la frase de Epicuro funciona como un mantra que recuerda poner atención en lo que realmente importa: la salud, las relaciones y la paz interior.
Sztajnszrajber recordó que Epicuro fundó su escuela, El Jardín, en las afueras de Atenas, un espacio donde se practicaba una vida en comunidad alejada de las ambiciones políticas y económicas de la ciudad. Allí, el placer se entendía como ataraxia, es decir, la serenidad del espíritu.
Esta mirada contrasta fuertemente con la cultura actual, marcada por la hiperproductividad, las redes sociales y la exigencia constante de ser felices de manera visible y permanente. “Nos venden que la felicidad es un pico constante, pero Epicuro nos recuerda que ya es mucho si no duele”, afirmó el entrevistado.
El filósofo también vinculó la idea con la salud mental contemporánea. En un contexto donde el estrés, la ansiedad y el burnout son moneda corriente, volver a conceptos simples como el de no sufrir innecesariamente puede tener un efecto liberador.
Sztajnszrajber insistió en que la propuesta epicúrea no es de resignación, sino de sabiduría. Se trata de distinguir entre deseos naturales y necesarios, y aquellos que son vanos y generan más frustración que placer. “Si logramos cubrir lo básico y cultivamos la amistad y la reflexión, el resto es ruido”, resumió.
La entrevista permitió además explorar cómo estas ideas antiguas pueden aplicarse en la vida cotidiana: desde la forma en que gestionamos el trabajo hasta las expectativas que ponemos en las relaciones personales. Para Sztajnszrajber, releer a Epicuro es una forma de desacelerar y volver a lo esencial.
En un mundo que parece exigir cada vez más, la sencilla reflexión “ser feliz es que no duela” se presenta como una brújula inesperadamente radical. No promete el paraíso, pero ofrece una manera más serena y realista de habitar el presente.