De Ziyech a Depay: por qué figuras del fútbol europeo eligen jugar en Brasil tras los 30
Cada vez más futbolistas con trayectorias destacadas en las grandes ligas de Europa deciden dar el paso al Brasileirão, atraídos por el nivel competitivo, los salarios y un estilo de juego que les permite extender sus carreras.
El movimiento se repite con frecuencia en los últimos mercados de pases. Futbolistas que superan los 30 años, con rodaje en las ligas más exigentes de Europa, optan por continuar sus carreras en el Brasileirão en lugar de aceptar propuestas de ligas menores o retirarse.
Hakim Ziyech, Memphis Depay, Martin Braithwaite y Jesse Lingard son solo algunos de los nombres que en los últimos tiempos tomaron “la ruta al revés”. Lo que antes era una excepción –ir de Europa a Sudamérica en plena madurez– se convirtió en una tendencia que varios clubes brasileños aprovechan para reforzar sus planteles con experiencia de alto nivel.
Según datos de transferencias recientes, el número de jugadores procedentes de las cinco grandes ligas europeas que llegaron al fútbol brasileño aumentó de manera sostenida desde 2022. La mayoría supera los 29 años y busca un entorno donde el ritmo de competencia sea intenso pero menos desgastante físicamente que en Inglaterra, España o Alemania.
Los motivos son varios. En primer lugar, los clubes brasileños ofrecen contratos atractivos en términos económicos, muchas veces superiores a lo que podrían conseguir en ligas de segundo nivel europeo. Además, el calendario del Brasileirão, con partidos cada semana pero con menor exigencia de viajes constantes a nivel continental comparado con algunas ligas europeas, permite a estos jugadores mantener un buen estado físico.
El estilo de juego también juega un rol importante. El fútbol brasileño valora la técnica, la pausa y la capacidad para generar desequilibrio individual, cualidades que muchos de estos futbolistas todavía conservan y que en Europa comienzan a ser menos valoradas a cierta edad.
Ziyech, por caso, encontró en el Flamengo un rol protagónico que le permitió volver a mostrar su mejor versión tras un paso irregular por el Chelsea y el Galatasaray. Depay, por su parte, arribó al Corinthians buscando minutos de calidad tras su salida del Atlético de Madrid. Ambos casos muestran cómo los grandes equipos brasileños utilizan estos fichajes para sumar jerarquía sin necesidad de invertir sumas millonarias en jóvenes promesas.
Braithwaite y Lingard siguieron caminos similares. El danés, con experiencia en el Barcelona y el Espanyol, y el inglés, formado en el Manchester United, encontraron en Brasil la posibilidad de seguir compitiendo al más alto nivel sin la presión mediática constante de las ligas europeas.
Desde el lado de los clubes, la llegada de estos jugadores no solo eleva el nivel técnico de los planteles sino que también genera interés mediático y comercial. Los hinchas responden con buena asistencia a los estadios y el marketing de los equipos aprovecha la imagen internacional de estas figuras.
No se trata de un fenómeno nuevo –en décadas pasadas ya se vieron casos como el de Ronaldo o Ronaldinho en sus etapas finales–, pero la escala actual es diferente. Hoy son varios los equipos de la Serie A brasileña que incluyen en sus planteles a tres o cuatro jugadores con pasado reciente en Europa.
Los dirigentes consultados por este medio coinciden en que el Brasileirão se consolidó como una liga competitiva, con buen nivel de arbitraje y transmisión internacional, lo que facilita la llegada de estos perfiles. Además, la posibilidad de disputar la Copa Libertadores representa para muchos de estos futbolistas un último gran desafío de nivel continental.
El fenómeno tiene, sin embargo, sus límites. No todos los que llegan logran adaptarse al ritmo, al clima o a la forma de vida. Algunos regresan a Europa al cabo de una temporada o deciden colgar los botines. Pero los que rinden suelen extender su vínculo y se convierten en referentes dentro de sus equipos.
Para los más jóvenes del plantel, compartir vestuario con estos nombres representa una oportunidad de aprendizaje. Muchos de ellos reconocen que observan los hábitos profesionales y la toma de decisiones de estos experimentados jugadores para mejorar su propio desarrollo.
El 2026 está mostrando que la tendencia no solo se mantiene sino que se acelera. Con el mercado de verano europeo ya cerrado, varios clubes brasileños continúan buscando perfiles similares para reforzar sus campañas en el Brasileirão y en las copas internacionales.
De esta manera, lo que alguna vez fue “la Meca” del fútbol –Europa– para muchos talentos sudamericanos, hoy también se convirtió en punto de partida para una segunda etapa profesional de figuras que, lejos de retirarse, buscan seguir compitiendo en un fútbol que les devuelve protagonismo.