El Messi más líder: marcó el camino con la pelota y la palabra
Lionel Messi asumió la autocrítica tras la derrota ante Brasil y ahora el equipo debe seguir su ejemplo. En la cancha sigue rompiendo récords, pero sabe que no puede jugar por todos.
Lionel Messi volvió a ser el más claro en un momento complicado para la Selección Argentina. Después de la derrota ante Brasil en el Maracaná, donde el equipo de Scaloni cayó 1-0 y dejó dudas, el capitán fue el primero en poner el pecho y hablar con crudeza.
"Tenemos que mejorar, no podemos seguir así", dijo con esa tranquilidad que esconde una exigencia feroz. No fue una frase hecha para la tribuna. Fue el mismo que, en la cancha, sigue marcando el camino con la pelota. A sus 37 años, Messi acumula récords que parecen sacados de un videojuego: es el jugador con más goles en eliminatorias sudamericanas, el que más asistencias dio en la historia de la Copa América y, en este ciclo, ya lleva varios partidos decidiendo partidos con una calidad que no parece bajar.
Pero lo que más llama la atención esta vez no es un golazo ni una asistencia imposible. Es su rol fuera de la cancha. Messi se transformó en el referente que no solo arrastra con talento, sino que también marca el tono del grupo. "Yo soy el primero que tiene que dar el ejemplo", soltó en zona mixta, haciéndose cargo de un equipo que, más allá de los nombres, parece necesitar un empujón anímico.
La autocrítica no es algo nuevo en él, pero sí tiene un peso distinto ahora. Después de ganar el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2021, podría haber elegido el camino fácil: defender lo hecho y bajar la guardia. Sin embargo, eligió el más difícil. El que implica mirar de frente las falencias del equipo: la falta de generación de juego, la distancia entre líneas, la dificultad para sostener la pelota en campo rival.
"No podemos depender solo de mí", repitió varias veces en los últimos meses. Es una frase que resume su madurez como líder. Sabe que ya no tiene 25 años. Que el físico no responde igual. Que necesita que Dybala, Lautaro, Julián Álvarez o quien sea lo acompañen en la creación y en la definición.
El partido ante Brasil dejó en evidencia varias de esas carencias. Argentina dominó la pelota pero generó poco. Messi intentó por todos lados: gambeteó, tiró paredes, buscó a los delanteros. Pero solo no alcanza. Y él es el primero en saberlo.
Desde el cuerpo técnico confían en que este golpe puede servir para resetear. Scaloni, que siempre lo consultó en las decisiones importantes, tiene en Messi a un socio que no solo juega sino que piensa el equipo. "Leo nos marca el camino", dijeron varios jugadores en la concentración. Y no es solo una frase de compromiso. Es la realidad de un grupo que creció con él y que ahora, en la recta final de las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026, necesita que esa palabra se transforme en acción dentro de la cancha.
Porque Messi puede guiar, puede marcar goles increíbles, puede dar pases que nadie ve. Pero no puede correr por todos, presionar por todos ni definir por todos. Ese es el desafío que tiene por delante el resto del plantel: seguir al líder que ya asumió su parte. El resto, ahora, depende del equipo.