La torta esponjosa de vainilla que comía el Papa León XIV de chico: la receta
El pontífice disfrutaba de esta angel food cake casera que preparaba su mamá en los cumpleaños familiares en Chicago. Una versión tradicional con claras batidas y esencia de vainilla que sigue siendo uno de sus postres favoritos.
Ingredientes
- 12 claras de huevo a temperatura ambiente
- 300 g de azúcar
- 120 g de harina de trigo común
- 1 cucharadita y media de cremor tártaro
- 1 cucharadita y media de esencia de vainilla
- 1/4 cucharadita de sal
Preparación
- Precalentá el horno a 170°C. Tamizá tres veces la harina junto con 100 g de azúcar y reservá.
- En un bol grande, batí las claras con el cremor tártaro y la sal hasta que comiencen a espumar.
- Agregá el azúcar restante de a poco mientras seguís batiendo hasta conseguir picos firmes pero no secos. Incorporá la vainilla.
- Tamizá la mezcla de harina y azúcar sobre las claras en tres veces, integrando suavemente con movimientos envolventes para no perder aire.
- Volcá la preparación en un molde de angel food cake o tubo de 25 cm sin engrasar. Pasá un cuchillo por la masa para eliminar burbujas grandes.
- Horneá entre 35 y 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada clara y rebote suavemente al tacto.
- Retirá del horno e invertí el molde sobre una botella o rejilla. Dejá enfriar completamente durante dos horas.
- Una vez fría, pasá un cuchillo por los bordes internos y externos para desmoldar con cuidado.
El Papa León XIV guarda en su memoria gustos de la infancia que lo acompañan hasta hoy. Antes de ser Robert Prevost y mucho antes de convertirse en el líder de la Iglesia católica, disfrutaba de una torta liviana y aireada que su mamá preparaba en las ocasiones especiales, especialmente en los cumpleaños familiares en Chicago.
La anécdota la reveló su hermano John Prevost en una entrevista, donde recordó aquellas celebraciones y mostró una foto familiar de 1964 en la que aparece el futuro pontífice junto a su madre cortando precisamente esa torta. Se trata de la clásica angel food cake, un ícono de la repostería estadounidense conocido por su textura esponjosa y su miga blanca y delicada.
A diferencia de un bizcochuelo común, esta preparación no lleva manteca ni aceite. Su volumen y ligereza provienen exclusivamente del batido de las claras de huevo, que incorporan aire y generan esa estructura tan característica. La versión que más le gustaba al joven Robert incluía esencia de vainilla, que le da un aroma dulce sin alterar la suavidad de la miga.
Aunque la receta exacta de la mamá del Papa se mantiene en familia, se puede recrear una versión muy similar con ingredientes básicos y técnica precisa. La clave está en batir las claras hasta que formen picos firmes, tamizar varias veces la harina con parte del azúcar y no engrasar el molde para que la masa pueda trepar por las paredes y mantenerse alta.
Una vez horneada, la torta debe enfriarse completamente invertida para que no se hunda con su propio peso. Ese paso es fundamental para conservar la esponjosidad. Una vez fría, se puede desmoldar con cuidado y servir tal cual o acompañada de frutas frescas, crema batida o un toque de azúcar impalpable.
Ingredientes para una torta de 22-25 cm
- 12 claras de huevo (a temperatura ambiente)
- 300 g de azúcar
- 120 g de harina de trigo común
- 1 cucharadita y media de cremor tártaro
- 1 cucharadita y media de esencia de vainilla
- 1/4 cucharadita de sal
Pasos
Primero precalentá el horno a 170°C. Tamizá tres veces la harina con 100 g de azúcar y reservá. En un bol grande, batí las claras con el cremor tártaro y la sal hasta que espumen. Agregá el azúcar restante de a poco y seguí batiendo hasta obtener picos firmes pero no secos. Incorporá la vainilla.
Tamizá la mezcla de harina y azúcar sobre las claras en tres veces, integrando con movimientos envolventes suaves para no bajar el aire. Volcá la preparación en un molde de angel food cake o tubo de 25 cm sin engrasar. Pasá un cuchillo por la masa para eliminar posibles burbujas grandes.
Horneá durante 35 a 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada clara y el dedo rebote suavemente al tocarla. Retirá del horno e invertí el molde sobre una botella o rejilla para que se enfríe completamente (unas dos horas). Una vez fría, pasá un cuchillo por los bordes para desmoldar.
La torta se puede conservar tapada a temperatura ambiente por dos días o en la heladera hasta cinco. Es ideal para servir en ocasiones especiales, tal como hacía la mamá del Papa en Chicago hace más de sesenta años.