Mauricio Pochettino: “Soy argentino al 200%, no voy a mentir”
El DT de la selección de Estados Unidos reafirmó su identidad tras el triunfo en dieciseisavos del Mundial 2026. La frase se volvió viral entre hinchas de ambos países.
Mauricio Pochettino nunca esquivó su origen. Nacido en Murphy, Santa Fe, en 1972, el actual entrenador de la selección de Estados Unidos volvió a recordarlo después de la victoria en dieciseisavos del Mundial 2026. “Soy argentino al 200%, no voy a mentir”, dijo en la conferencia post partido, y la frase ya corre por todos los grupos de WhatsApp y foros de internet.
El contexto fue una pregunta incómoda de un periodista local que le consultó si sentía que estaba “traicionando” a su país al dirigir al equipo norteamericano. Pochettino sonrió, se acomodó en la silla y soltó la respuesta que muchos esperaban. No fue un discurso patriótico ni una bajada de línea: fue una afirmación simple, casi conversada, como si estuviera charlando en un asado en el barrio.
El técnico, que jugó en el Espanyol, el PSG y se hizo nombre como DT en el Tottenham y el Chelsea, lleva años trabajando en Europa. Pero su acento, sus gestos y sus recuerdos siguen siendo de acá. En la concentración de Estados Unidos se lo ve hablando en español con el cuerpo técnico y hasta recomendando asados a los jugadores que quieren probar comida argentina.
“Uno puede entrenar a cualquier selección, pero de dónde sos es de dónde sos. Yo soy de Murphy, soy de Argentina. Eso no cambia por un contrato”, completó después. La frase no cayó bien en todos lados. En algunos foros de hinchas argentinos apareció el clásico “vendepatria”, pero en la mayoría de los comentarios predominó el respeto. “Es más honesto que muchos que se hacen los europeizados”, escribió un usuario en un hilo de Reddit que ya acumula más de 800 comentarios.
Hay algo de película de Favio en esta historia: el pibe que se fue, que triunfó afuera, pero que cada vez que abre la boca parece que estuviera tomando mate en la vereda de su pueblo. Pochettino no es el primero ni será el último argentino que dirige una selección extranjera. Scaloni lo hizo con la nuestra, Bielsa con varias, Pekerman con Colombia. Pero pocas veces se vio una declaración tan directa y sin filtro.
En las redes, el impacto fue inmediato. El hashtag #ArgentinoAl200 se volvió tendencia en menos de dos horas. Memes con su cara, con la bandera argentina y con la de Estados Unidos empezaron a circular. Algunos lo festejaban, otros lo usaban para tirar chicanas. Lo que nadie discute es que la frase tiene algo de genuino. No suena a marketing ni a discurso armado por un departamento de prensa.
Lo que nadie cuenta es que Pochettino mantiene contacto frecuente con amigos de la infancia de Murphy. Cuenta que les manda camisetas de los equipos donde trabaja y que cada tanto les pide que le manden chimichurri porque el de afuera “no sabe igual”. Detalles chicos que pintan más que cualquier declaración oficial.
Tras el triunfo en dieciseisavos, el técnico evitó hablar del futuro. Se limitó a agradecer a los jugadores y a decir que el objetivo es seguir avanzando en el torneo que se juega en casa. Pero su identidad quedó clara. No hay doble discurso: es argentino, entrena a Estados Unidos y no piensa mentir al respecto.
En un mundo donde los entrenadores cambian de bandera como de club, la frase de Pochettino funciona casi como un ancla. Recuerda que detrás de los contratos millonarios y los estadios llenos hay una historia personal que no se borra con un pasaporte nuevo. Y eso, en tiempos de identidades líquidas, tiene un valor que va más allá del resultado del próximo partido.