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Recursos para esconder el lavarropas sin resignar comodidad

Muebles a medida, paneles corredizos y soluciones inteligentes que integran el electrodoméstico al ambiente sin perder acceso ni practicidad.

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Recursos para esconder el lavarropas sin resignar comodidad
La Nacion

En departamentos cada vez más compactos de Buenos Aires, integrar el lavarropas al espacio sin que se vea como un electrodoméstico invasivo se convirtió en una prioridad. La buena noticia es que existen múltiples recursos que permiten ocultarlo por completo sin resignar el acceso diario ni la comodidad.

La opción más efectiva sigue siendo el mueble a medida. Carpinteros y diseñadores de interiores crean estructuras que replican el resto del mobiliario del ambiente, ya sea en la cocina, el baño o un sector del living. Estos muebles suelen tener puertas que imitan estanterías o gabinetes, de manera que el lavarropas queda completamente camuflado.

Otra solución muy práctica son los paneles corredizos. Se trata de divisiones que se deslizan sobre rieles y que, cuando están cerradas, ocultan el aparato por completo. Al abrirlas, dejan libre el frente y los costados para cargar y descargar ropa sin esfuerzo. Este sistema es ideal para espacios reducidos porque no requiere abrir puertas hacia afuera.

Los nichos con puertas abatibles también ganan popularidad. En muchos casos se aprovecha un hueco existente en la pared o se construye uno nuevo. La clave está en calcular bien las medidas: debe haber al menos 10 centímetros de ventilación en los laterales y en la parte superior para evitar sobrecalentamiento del motor.

Para quienes no quieren hacer obra, existen opciones más livianas como biombos plegables o cortinas de tejido pesado que se integran al estilo de la decoración. Aunque no ocultan tanto como un mueble, ayudan a disimular el lavarropas en un rincón del dormitorio o el lavadero.

Los arquitectos recomiendan pensar en la altura de colocación. Colocar el lavarropas sobre una base elevada facilita la carga y descarga, especialmente para personas mayores, y al mismo tiempo permite usar el espacio inferior para cestos de ropa sucia o productos de lavado.

En cuanto a los materiales, las maderas claras y los tonos neutros ayudan a que el mueble se integre visualmente con el resto del ambiente. Los herrajes de calidad son fundamentales para que las puertas y paneles se abran y cierren con suavidad durante años.

Otra tendencia es combinar el escondite con funcionalidad extra: algunos muebles incorporan mesada para plegar ropa, estantes para detergentes o incluso un secarropas en la parte superior, todo dentro de la misma estructura.

La ventilación y la salida de agua siguen siendo puntos críticos. Cualquier solución debe dejar accesibles las mangueras y tomas de corriente, y permitir que un técnico pueda llegar fácilmente al equipo en caso de reparación.

Con estas ideas, es posible tener el lavarropas a mano pero visualmente ausente, logrando que el espacio se sienta más ordenado y amplio sin perder ni un gramo de practicidad.

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