Cuatro actos por el 17 de octubre: la división peronista expuesta en el Día de la Lealtad
El peronismo llega fragmentado al 17 de octubre con cuatro actos separados: Kicillof en La Matanza, el kirchnerismo en San José 1111, Máximo Kirchner en el Chaco y otra movilización en Moreno. La interna queda al descubierto en una fecha histórica.
El peronismo vuelve a mostrar sus fracturas en una fecha que históricamente representa su unidad: el 17 de octubre. Este año, el Día de la Lealtad se celebrará con al menos cuatro actos diferentes, lo que evidencia la profunda división interna que atraviesa el movimiento tras la derrota electoral de 2023 y las tensiones con el gobierno de Javier Milei.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof será la figura central del acto principal, que se realizará en La Matanza, uno de los bastiones más importantes del peronismo en el conurbano. Desde allí buscará consolidar su rol como principal referente del PJ bonaerense y de la oposición al ajuste nacional.
Por su parte, el kirchnerismo más duro convocó a una movilización independiente en San José 1111, en el centro porteño. Se espera que participen dirigentes y militantes de La Cámpora y otros sectores que mantienen una línea más confrontativa con el oficialismo de Milei.
Máximo Kirchner, titular del bloque de diputados nacionales de Unión por la Patria, no estará en Buenos Aires: viajará al Chaco para encabezar otro acto. Su presencia en el norte del país refuerza el perfil federal que el kirchnerismo intenta mostrar, aunque también deja en claro las diferencias de estrategia con otros sectores del peronismo.
Por último, en Moreno se prepara una cuarta movilización, que completará el mapa de actos dispersos. Esta multiplicidad de eventos marca un quiebre con la tradición de un solo acto unificador que caracterizó al peronismo durante décadas.
En números, el peronismo gobernó la provincia de Buenos Aires sin interrupciones desde 1987, salvo el breve período de María Eugenia Vidal. Hoy, con Kicillof al frente, busca reconstruir poder territorial mientras discute internamente cómo posicionarse de cara a 2027.
Traducido al bolsillo del militante y del votante: la división no solo se ve en los escenarios, sino también en las estrategias económicas y políticas que cada sector propone. Mientras unos apuestan a una oposición más dialoguista, otros endurecen el discurso contra el ajuste fiscal y las reformas del gobierno nacional.
Para ponerlo en contexto, el 17 de octubre de 1945 marcó el nacimiento del peronismo como movimiento de masas. 81 años después, esa misma fecha sirve para exhibir que el “movimiento” ya no camina unido. Los actos simultáneos reflejan liderazgos que compiten más que complementarse.
¿Qué significa esto para la oposición? En el corto plazo, debilita la capacidad de generar un mensaje único contra las medidas del Ejecutivo. En el mediano plazo, obliga a cada sector a medir fuerzas de cara a las próximas elecciones legislativas y a la sucesión de Kicillof en la provincia.
Los organizadores de cada acto aseguran que la convocatoria es para “recordar los valores de la lealtad peronista”. Sin embargo, la dispersión geográfica y política habla por sí sola. El peronismo, que supo ser sinónimo de unidad monolítica, hoy se presenta fragmentado en cuatro columnas separadas.
Si la tendencia se mantiene, los analistas esperan que estas divisiones se profundicen de cara a 2027. Para los dirigentes, el desafío será convertir esta competencia interna en una ventaja electoral, algo que hasta ahora no ha logrado el peronismo en la era postkirchnerista.