Política

El Gobierno busca avanzar con reforma política: sin PASO, boleta única y voto desde los 13 años

El Ejecutivo analiza eliminar las PASO, implementar la boleta única de papel y evaluar la baja de la edad para votar a los 13 años. Una reforma que busca modificar reglas electorales de cara a futuros comicios.

Publicado el 18 de julio de 2026, 00:10 hs

El Gobierno nacional analiza avanzar en una reforma política que modificaría reglas clave del sistema electoral argentino. Entre los puntos principales se encuentra la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la implementación de la boleta única de papel y, en un punto que genera mayor controversia, la posible baja de la edad para votar a los 13 años.

Según trascendió en las últimas horas, el tema se viene discutiendo en ámbitos cercanos al Ejecutivo con el objetivo de enviar un proyecto al Congreso en los próximos meses. La idea central es simplificar el proceso electoral y reducir costos, aunque cada punto abre debates específicos.

La eliminación de las PASO

Las PASO fueron implementadas en 2009 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Desde entonces, se convirtieron en un mecanismo de preselección de candidatos dentro de cada fuerza política. El Gobierno actual considera que, tras más de una década, cumplieron un ciclo y que su continuidad genera gastos innecesarios para el Estado. Para ubicarse: en las últimas elecciones nacionales, el costo de organizar las primarias rondó los 12.000 millones de pesos.

Quienes apoyan su eliminación argumentan que los partidos pueden definir sus candidatos internamente sin necesidad de una elección general. Sin embargo, opositores sostienen que las PASO permiten medir fuerzas reales y dan mayor participación a los votantes.

Boleta única: una vieja discusión

La boleta única de papel es otro punto que vuelve al centro de la escena. El sistema, que ya se usa en varias provincias como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, reemplazaría las tradicionales boletas partidarias por una sola papeleta con todos los candidatos. Sus defensores destacan que reduce la impresión masiva de boletas, el gasto de papel y posibles irregularidades.

En Argentina, donde la boleta partidaria sigue siendo la norma en la mayoría de los distritos, el cambio representaría una transformación logística importante. Fuentes cercanas al oficialismo indicaron que esta medida podría ahorrar hasta un 70% en costos de impresión y distribución.

¿Voto a los 13 años? El punto más polémico

Quizás el aspecto que más atención generó es la mención a bajar la edad para votar a los 13 años. Actualmente, en Argentina se vota a partir de los 16 (con carácter optativo) y es obligatorio desde los 18. La idea, que aún se encuentra en etapa de estudio según confirmaron fuentes oficiales, se enmarca en una discusión más amplia sobre participación juvenil y ampliación de derechos.

Para dimensionar: bajar la edad a 13 años colocaría a la Argentina entre los países con uno de los umbrales electorales más bajos del mundo. Países como Austria permiten votar a los 16 en elecciones nacionales, mientras que en Brasil la edad mínima es 16 años.

Contexto y próximos pasos

La reforma política no es un tema nuevo. Durante los últimos gobiernos, tanto oficialistas como opositores impulsaron iniciativas similares con resultados dispares. En esta ocasión, el Ejecutivo buscaría consensos mínimos para avanzar en al menos dos de los tres puntos mencionados.

Desde la oposición, ya comenzaron a surgir primeras reacciones. Sectores del peronismo y de Juntos por el Cambio expresaron reservas sobre la baja de la edad para votar, mientras que algunos bloques más progresistas mostraron apertura a discutir la boleta única.

Lo que se sabe hasta ahora es que el Ministerio del Interior está recopilando antecedentes y analizando experiencias internacionales y provinciales. No hay aún un texto definitivo ni fecha confirmada para el envío al Congreso, pero el tema ya forma parte de la agenda parlamentaria informal.

Cancillería y áreas técnicas del Gobierno indicaron que cualquier cambio requerirá amplio acuerdo político, ya que modificar reglas electorales en medio de un mandato suele generar desconfianza. Por ahora, el foco está en el análisis técnico y en sondear posiciones de los principales bloques.

La reforma, si avanza, impactaría directamente en el cronograma electoral de los próximos años, incluyendo las legislativas de 2025 y las presidenciales de 2027. Por eso, cada punto será observado con atención tanto por el arco político como por la ciudadanía.

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