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La Casa Rosada reabre la sala de prensa con nuevas restricciones para periodistas

La sala de prensa volvió a funcionar el 3 de mayo tras 11 días de cierre; el Ejecutivo impuso controles que limitan la circulación y el acceso de los acreditados, según La Nación.

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La Casa Rosada reabre la sala de prensa con nuevas restricciones para periodistas

La sala de prensa de la Casa Rosada fue reabierta el 3 de mayo, luego de un cierre que se inició el 23 de abril y se prolongó durante 11 días, y lo hizo acompañada de una serie de controles y restricciones sobre la circulación interna de los periodistas acreditados, según informó La Nación el 9/5/2026. El Gobierno sostiene que las medidas responden a razones de seguridad tras la difusión de filmaciones con anteojos inteligentes; las organizaciones de prensa y cronistas dicen que las limitaciones dificultan la cobertura y el acceso a funcionarios.

¿Qué cambió en la dinámica de cobertura?

Desde la reapertura, los periodistas ingresan por una puerta distinta a la del personal del Palacio y quedan autorizados a circular únicamente por la sala de prensa en el primer piso, un pasillo hacia el baño, un balcón interno y una pequeña oficina con una máquina de café, según La Nación (9/5/2026). En el lapso del cierre, la Presidencia instaló cámaras en distintos pasillos y modificó el recorrido de acceso; además, cerraron puertas que daban al balcón que permitía mirar el Patio de las Palmeras y taparon la única ventana con vista abajo. El radio de movimiento ahora está monitoreado por efectivos de Casa Militar, órgano que dependiente de la Secretaría General de Presidencia, y que, según el gobierno, denunció la difusión de grabaciones que expusieron protocolos. Estas disposiciones reducen las oportunidades de contacto informal con funcionarios y la observación directa del movimiento en salas como el Salón de los Bustos.

¿Cuál es el argumento oficial y qué dicen las fuentes que cubren la Casa Rosada?

El Gobierno, a través del jefe de Gabinete Manuel Adorni, describió la medida como una revisión de protocolos necesaria tras la difusión de grabaciones clandestinas, y sostuvo que las restricciones están justificadas por motivos de seguridad presidencial, según La Nación (9/5/2026). Casa Militar —a cargo del general de brigada Sebastián Ibáñez— presentó una denuncia penal contra dos periodistas de TN por presunto espionaje; el Ejecutivo señala que la difusión de esas filmaciones vulneró áreas no destinadas al público. Por su parte, periodistas acreditados y organizaciones de prensa plantean que la limitación del circuito impide la labor de observación y la posibilidad de consultar a funcionarios fuera del espacio formal de la conferencia. En redes, la confrontación entre el Presidente y la prensa se ha intensificado; la cobertura de La Nación cita expresiones públicas del mandatario contra periodistas, que complican el clima institucional alrededor del acceso a la Casa Rosada.

Consecuencias prácticas y próximos pasos

En lo inmediato, la nueva dinámica obliga a las redacciones a replantear rutinas: la cobertura de llegada y salida de funcionarios, el seguimiento de reuniones y la observación de movimientos en patios y salones quedan restringidos. La Sala estuvo cerrada 11 días y reabierta el 3 de mayo; esa duración y el carácter del cierre fueron destacados por medios como La Nación al describir el episodio como algo inédito en democracia, según la misma cobertura del 9/5/2026. Desde el punto de vista institucional, quedan dos frentes abiertos: la causa penal iniciada por Casa Militar contra los periodistas denunciados, y el mecanismo administrativo que regirá el acceso futuro de la prensa. En ambos casos, mantenemos cautela: exigimos verificación del texto final, actas y registros antes de evaluar alcance político o judicial. Si las medidas se consolidan por normas formales, entonces corresponderá analizar su encuadre jurídico y su ajuste a estándares de acceso y transparencia.

La discusión pública sobre seguridad y libertad de prensa continuará en la medida en que los protocolos se escriban y se publiquen. Hasta entonces, las redacciones deberán buscar alternativas para garantizar información verificable desde fuera y desde dentro del Palacio, y las autoridades, disponer los registros y actas que permitan auditar las razones de seguridad alegadas.

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