Los límites del programa de Milei: economía, obras y tensiones regionales
A seis meses de 2026, el plan de ajuste muestra fisuras en el poder adquisitivo, la infraestructura y las relaciones con el conurbano. Irregularidades en el fondo vial y la guerra misionera suman presión.
El programa económico del presidente Javier Milei enfrenta sus primeros límites claros en agosto de 2026. Aunque la inflación sigue en baja, el poder adquisitivo de los salarios no se recupera al ritmo esperado y el consumo en el Gran Buenos Aires depende cada vez más de un puñado de grandes empresas.
Según datos de consultoras privadas, el salario real acumula una caída de casi 18% desde diciembre de 2023. Los factores son varios: devaluación inicial, tarifazos en servicios y una paritaria que en muchos sectores quedó por debajo de la inflación acumulada. En el conurbano, donde vive más de un tercio de la población del país, cuatro cadenas de supermercados y mayoristas concentran casi el 65% de las ventas de alimentos básicos, lo que limita la competencia y mantiene presionados los precios.
En paralelo, el Fondo Vial Nacional vuelve a estar bajo la lupa. Auditorías internas detectaron irregularidades en la distribución de recursos para obras en varias provincias. Parte de los fondos asignados en 2025 nunca llegaron a destino o se ejecutaron con sobreprecios, según denuncias que ya están en la Oficina Anticorrupción. El Gobierno prometió una revisión exhaustiva, pero los gobernadores del interior exigen respuestas concretas antes de votar cualquier modificación impositiva.
En Misiones, la tensión escaló hasta convertirse en una “nueva guerra misionera”. El conflicto por la coparticipación y el manejo de recursos energéticos enfrenta al gobierno provincial con la Nación. La provincia, que depende fuertemente del turismo y la industria maderera, reclama que el ajuste nacional está frenando obras clave de infraestructura que habían sido prometidas.
Desde el punto de vista internacional, el cruce con Lula da Silva parece haber tenido un efecto paradójico. Encuestas brasileñas publicadas esta semana muestran que los ataques verbales de Milei contra el presidente brasileño habrían sumado intención de voto al líder del PT en algunos estados fronterizos. En Argentina, el oficialismo minimiza el impacto y sostiene que la política exterior no debe condicionarse por encuestas vecinas.
Economistas consultados coinciden en que el principal desafío del programa es pasar de la estabilización a la recuperación. “Se logró bajar la inflación, pero la recesión sigue siendo profunda y el consumo no repunta”, resumió un informe de la Universidad Di Tella publicado la semana pasada.
En el Gran Buenos Aires, los vecinos sienten el ajuste en el bolsillo y en los servicios. Cortes de luz programados, aumento de tarifas y obras de pavimentación demoradas son los reclamos más repetidos en los grupos de WhatsApp de los barrios. El Gobierno insiste en que 2026 será el año de la recuperación, pero los números de la calle todavía no lo confirman.
Desde Almagro, donde los aumentos de expensas y las boletas de servicios siguen comiendo una parte cada vez más grande del sueldo, la pregunta que se repite es sencilla: ¿cuánto más hay que ajustar antes de que se note la mejora prometida? La respuesta, por ahora, sigue dependiendo de cómo evolucione la recaudación y la capacidad del Ejecutivo para negociar con gobernadores y sectores productivos.