Puja interna en el oficialismo por la Ley de Tierras: Sturzenegger y Bullrich en posiciones opuestas
Los laberintos de la Ley de Tierras generaron una interna en el Gobierno. Sturzenegger defendió la desregulación total del suelo rural mientras Bullrich impulsa una versión más acotada.
En los pasillos del Congreso Nacional se advierte que la discusión por la Ley de Tierras no admite un punto medio. La puja interna dentro del oficialismo quedó expuesta en las últimas horas tras las exposiciones de Federico Sturzenegger y las definiciones de Patricia Bullrich.
El ex presidente del Banco Central defendió ante la comisión correspondiente la necesidad de avanzar con una desregulación total del suelo rural. Sturzenegger argumentó que el cepo inmobiliario vigente genera distorsiones que frenan inversiones y limitan el desarrollo del sector agropecuario.
Desde el entorno de la ministra de Seguridad, en cambio, se plantea la conveniencia de aprobar una ley “posible”, es decir, un texto que pueda reunir los votos necesarios tanto en Diputados como en el Senado sin generar resistencias innecesarias dentro de la coalición de gobierno.
Según fuentes parlamentarias consultadas por este medio, la tensión se centra en el alcance de las modificaciones al régimen de tierras. Mientras una postura impulsa la eliminación completa de las restricciones actuales, la otra propone ajustes más moderados que permitan avanzar con el respaldo de bloques aliados.
La discusión se da en un contexto de negociación legislativa compleja. El oficialismo busca sumar voluntades para avanzar con su agenda de desregulación, pero reconoce que algunos puntos generan rechazo incluso dentro de sus propias filas.
Sturzenegger sostuvo en su intervención que la desregulación total permitiría un mejor uso de los recursos y atraería inversiones extranjeras al campo argentino. “Sin un marco claro y abierto, el sector no puede desplegar todo su potencial”, señaló según reconstruyó este medio de participantes de la reunión.
Por el lado de Bullrich, el planteo es pragmático: avanzar con lo que se puede aprobar ahora y dejar para una segunda etapa las modificaciones más profundas. “Hay que aprobar la ley posible”, repitieron cerca de la ministra, en alusión a la necesidad de no trabar el trámite parlamentario.
La interna se da en un momento en que el Gobierno busca mostrar capacidad de gestión legislativa. La Ley de Tierras forma parte de un paquete más amplio de iniciativas que el Ejecutivo intenta impulsar antes del receso de verano.
Desde la oposición, tanto desde Unión por la Patria como desde sectores más progresistas, ya anticiparon su rechazo a cualquier forma de desregulación que consideren “entrega de tierras”. En el radicalismo y en algunos bloques provinciales, en cambio, hay posiciones más matizadas que podrían ser clave para lograr quórum.
Fuentes del bloque oficialista indicaron que las próximas semanas serán definitorias. “No hay margen para un punto medio”, repitieron en los pasillos del Congreso, en alusión a que la redacción final del proyecto definirá si se logra consenso o si la iniciativa se posterga.
El debate por la Ley de Tierras no es nuevo. Distintas versiones del proyecto circularon durante los últimos años sin llegar a buen puerto. Ahora, con el cambio de signo político en el Ejecutivo, el tema volvió al centro de la agenda legislativa.
Resta definir qué camino tomará el oficialismo. Si opta por la desregulación total que promueve Sturzenegger o si se inclina por la versión más acotada que impulsa Bullrich. La definición no solo determinará el contenido de la ley, sino también el equilibrio interno de la coalición de gobierno.
La comisión continuará reuniéndose en los próximos días con el objetivo de dictaminar un texto unificado. Desde el Ejecutivo esperan que el proyecto pueda llegar al recinto antes de fin de mes.