Revelaciones que complican a la AFA y a jueces por la mansión de Pilar
Nuevas constancias del expediente muestran irregularidades en la decisión de la Cámara de Casación de enviar la causa por lavado de dinero a un juez cercano a Tapia y Toviggino. El fiscal Villar apelará la medida.
Si hoy pensás en el fútbol argentino, es probable que te cruces con la causa que investiga la mega mansión de Pilar. Lo que parecía un caso de testaferros y lavado de dinero se convirtió en un verdadero laberinto judicial que ya pasó por 14 jueces diferentes.
Las últimas constancias que obran en el expediente dejan en evidencia la decisión de los jueces de la Cámara de Casación Diego Barroetaveña y Mariano Borinsky de derivar la investigación al juez federal de Campana, Adrián González Charvay, señalado como preferido por Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino, los máximos dirigentes de la AFA.
Según los documentos, tanto la escritura de compraventa de la casaquinta como los movimientos bancarios se realizaron en la Ciudad de Buenos Aires. Eso, por jurisdicción territorial, debería haber derivado el expediente a los juzgados federales de Comodoro Py, que investigan delitos de lavado de activos cometidos en la Capital.
De hecho, el juez federal Daniel Rafecas ya había intervenido al inicio y ordenado el primer allanamiento sorpresivo. En la propiedad, supuestamente de un monotributista y su madre jubilada, se encontraron un bolso de la AFA, una plaqueta del club Barracas Central (que Tapia presidió durante casi 20 años) y 54 autos de lujo y de colección.
La Cámara de Casación decidió en mayo que la causa pasara al fuero Penal Económico y luego, en un nuevo giro, la envió al fuero federal de Campana. Todo indica que se hicieron contorsiones para evitar reconocer que la sede real de la AFA está en el edificio histórico de Viamonte al 1300, en la Capital, y no en un terreno baldío con una carpa en Pilar.
Tapia y Toviggino enfrentan siete causas en el país por defraudación, desvío de fondos, retención indebida de aportes previsionales y lavado de dinero. Solo en el caso de retención de aportes, el monto presunto ronda los 20.000 millones de pesos. La mansión de Pilar sería una de las formas de blanquear parte de una fortuna estimada en 400 millones de dólares.
El fiscal general de Casación, Mario Villar, apelará la decisión de Barroetaveña y Borinsky antes del próximo lunes. Su objetivo es que el caso sea investigado por un juez imparcial. Si la Cámara rechaza la apelación, Villar recurrirá en queja a la Corte Suprema, que ya tiene en sus manos otras denuncias por desvío de fondos por 42 millones de dólares.
Ayer, el procurador general de la Nación, Eduardo Casal, dictaminó que esos expedientes no deben ir al juzgado de González Charvay. Una mala noticia para los dirigentes de la AFA.
Además, una nueva denuncia por lavado de dinero cayó en manos de la jueza María Servini. La presentación habla de un esquema que traía fondos desde España y Estados Unidos a través de financieras en el microcentro porteño y un estudio jurídico, para terminar en la sede de la AFA o en un departamento de uno de sus dirigentes. Esta causa podría potenciar la investigación que ya lleva adelante el FBI en Estados Unidos.
El juez Borinsky, que votó distinto en las dos oportunidades en que se trató la competencia, es candidato a integrar la Corte Suprema. Por su parte, Barroetaveña fue recusado por Elisa Carrió por haber presidido hasta diciembre la Comisión de Ética de la AFA, aunque la recusación fue rechazada.
También se menciona que el juez Carlos Mahiques, padre del actual ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, habría celebrado su cumpleaños en la quinta de Pilar. La respuesta del magistrado (“Y si fuera cierto, ¿cuál sería el problema?”) generó más dudas sobre la imparcialidad de la Cámara de Casación.
Mientras tanto, Tapia atraviesa un momento de mayor debilidad tras la sanción de la FIFA a la AFA por el incidente de la sábana con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” en el partido contra Gran Bretaña.
La causa, que ya lleva varios años de idas y vueltas, sigue sin avanzar hacia un juicio. Las revelaciones judiciales no hacen más que alimentar la sospecha de que, una vez más, los laberintos de la Justicia y las relaciones con el poder del fútbol argentino terminan dilatando las investigaciones hasta más allá del horizonte.
Fuente: La Nación