Sociedad

Cerró Cuestión Entrerriana, otro bar notable de Buenos Aires

El histórico bar de San Telmo, declarado Bar Notable en 2018, bajó sus persianas definitivamente tras 35 años de historia. El cierre se suma a la lista de tradicionales cafés porteños que no resistieron la crisis económica.

Publicado el 24 de julio de 2026, 21:50 hs

El barrio de San Telmo perdió esta semana uno de sus últimos bastiones de bohemia porteña. Cuestión Entrerriana, el bar notable que funcionaba desde hace 35 años en Defensa al 1100, cerró sus puertas de forma definitiva.

El local, que en 2018 había recibido la distinción oficial de la Ciudad de Buenos Aires como Bar Notable, no resistió el impacto combinado de la inflación, la caída del turismo y el aumento de los costos fijos. Sus dueños confirmaron el cierre a través de un cartel colocado en la persiana metálica que, a partir de ahora, permanecerá baja.

Fundado a mediados de los 80, Cuestión Entrerriana se convirtió rápidamente en punto de encuentro para vecinos, artistas y turistas. Sus mesas de madera gastada, el piso de damero y las paredes cubiertas de fotos antiguas y recortes de diarios lo habían transformado en un pequeño museo vivo de la historia del barrio.

"Acá se escribieron tangos, se pintaron cuadros y se discutió de fútbol y de política durante más de tres décadas", contó en su última noche uno de los mozos que trabajó allí casi desde la apertura. El bar tenía el sello inconfundible de los viejos cafés porteños: no importaba tanto lo que se consumía, sino las conversaciones que se sostenían durante horas.

Con este cierre, ya son más de quince los bares y cafés notables que bajaron sus persianas en los últimos cinco años en diferentes barrios de la ciudad. La lista incluye nombres históricos como El Querandí, La Puerto Rico y varios en el microcentro y en Once.

Desde la Asociación de Bares y Cafés Notables de Buenos Aires vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre la situación. "No es solo un problema económico, es cultural", sostienen. Cada local que cierra se lleva consigo un pedazo de la memoria colectiva de la ciudad: las historias que se contaron en sus mesas, los rituales diarios de los parroquianos y una forma particular de habitar el tiempo porteño.

Los dueños de Cuestión Entrerriana todavía no definieron qué pasará con el local. En el barrio ya circulan rumores: algunos hablan de un posible restaurante de comida rápida, otros temen que termine convertido en un local de ropa o directamente vacío, como varios frentes de Defensa.

Mientras tanto, los vecinos que lo frecuentaban desde hace años se acercan a la persiana cerrada para sacarse una foto o dejar alguna frase escrita con fibrón. "Gracias por las charlas", "Acá se extrañará el café", "Otra que se nos va". Pequeños mensajes que, como los recortes amarillentos que cubrían sus paredes, intentan conservar algo de lo que ya no está.

Hay algo de final de época en estos cierres. Los bares notables no eran solo lugares para tomar un cortado o un vermú; eran el escenario donde la ciudad se contaba a sí misma. Con cada persiana que baja, Buenos Aires pierde un poco más de esa capacidad de narrarse en voz baja, entre el ruido de las cucharitas y el humo de los cigarrillos que ya casi nadie prende adentro.

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