Cuándo hacerse una mamografía si hay antecedentes familiares de cáncer de mama
El especialista Jorge Tartaglione explicó la importancia de los controles tempranos para detectar lesiones que no se perciben con el tacto y qué información aportan los estudios.
La mamografía sigue siendo la herramienta más efectiva para detectar cáncer de mama en etapas tempranas, especialmente cuando existen antecedentes familiares. Según el médico Jorge Tartaglione, este estudio permite identificar lesiones que todavía no pueden advertirse mediante el tacto, lo que aumenta significativamente las chances de tratamiento exitoso.
Los expertos recomiendan que las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama comiencen los controles más temprano que la población general. En lugar de esperar a los 50 años, como sugiere la guía estándar, aquellas con madre, hermana o tía que hayan tenido la enfermedad deben iniciar las mamografías entre los 35 y 40 años, o incluso antes según el caso particular.
Tartaglione destacó que el estudio no solo detecta tumores sino que también brinda información valiosa sobre el tejido mamario, como la densidad de las mamas, un factor de riesgo adicional. Las mamas densas pueden ocultar lesiones en la mamografía convencional, por lo que en esos casos se complementa con ecografía o resonancia magnética.
El especialista subrayó que tener un familiar directo con cáncer de mama duplica o triplica el riesgo según el grado de parentesco y la edad en que se manifestó la enfermedad. Por eso, es clave realizar una consulta con un mastólogo o ginecólogo para definir un plan de screening personalizado que puede incluir mamografías anuales o semestrales.
Además de la mamografía, los controles incluyen el autoexamen mensual y la revisión clínica anual. Sin embargo, Tartaglione insistió en que el autoexamen no reemplaza los estudios por imágenes, ya que muchas lesiones precancerosas no generan síntomas ni se palpan.
En la Argentina, el cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres y una de las principales causas de muerte. Detectarlo a tiempo, antes de que se disemine, permite tasas de supervivencia superiores al 90% a cinco años. Por eso, ante cualquier antecedente familiar, la recomendación es no postergar la primera consulta y el estudio correspondiente.
Los avances en tecnología, como la tomosíntesis (mamografía 3D), mejoran la precisión y reducen las falsas alarmas, especialmente en mujeres con tejido mamario denso. Estos equipos están cada vez más disponibles en centros de diagnóstico de Buenos Aires y otras ciudades del país.
La prevención no se limita a los controles periódicos. Mantener un peso saludable, realizar actividad física, evitar el alcohol y no fumar también contribuyen a reducir el riesgo general. Pero cuando hay historia familiar, el pilar fundamental sigue siendo la detección precoz mediante mamografía y el seguimiento médico especializado.