Sociedad

Dejó Buenos Aires al jubilarse y fundó su hogar en una ecoaldea cordobesa

A los 62 años, una exempleada de la salud abandonó la vorágine porteña para instalarse en el monte cordobés. Un lugar que exige cumplir normas estrictas para proteger el medio ambiente.

Publicado el

Una mujer de 62 años decidió cambiar radicalmente su vida al jubilarse. Después de décadas trabajando en el sistema de salud de Buenos Aires, dejó atrás el ruido, el subte y los cortes de luz para mudarse a una ecoaldea en las sierras de Córdoba.

La decisión no fue impulsiva. Según contó en una entrevista, la ciudad ya no le ofrecía lo que necesitaba. “Me atrapó la vida en el campo, despertarme y ver las sierras”, explicó. El lugar elegido impone reglas claras: uso responsable del agua, separación de residuos, construcción con materiales sostenibles y respeto por la biodiversidad local.

La ecoaldea funciona como una comunidad intencional. Los habitantes deben comprometerse con principios ecológicos y convivir bajo normas colectivas. Para ella, que pasó años lidiando con el estrés urbano, esto representó un desafío pero también una liberación.

En Buenos Aires vivía en un departamento en Almagro, viajaba diariamente en transporte público y sentía que el ritmo la consumía. Al llegar al monte cordobés, tuvo que aprender a manejar un sistema de recolección de agua de lluvia, compostar orgánicos y convivir con la naturaleza sin alterarla.

La transición no fue sencilla. Tuvo que adaptarse a la falta de algunos servicios que en la ciudad se dan por sentado, como la conexión constante de internet o el acceso inmediato a comercios. Sin embargo, asegura que el balance es ampliamente positivo.

“Acá el tiempo pasa distinto. No hay apuro por llegar a ningún lado”, relata. Sus días ahora incluyen huerta, caminatas por senderos naturales y participación en las asambleas vecinales donde se toman decisiones en común.

Casos como el de esta mujer se repiten cada vez más. Muchas personas que se jubilan en grandes ciudades buscan alternativas más tranquilas y conectadas con el ambiente. Las ecoaldeas en diferentes puntos del país se han convertido en una opción para quienes quieren un retiro activo y comprometido con el cuidado del planeta.

La comunidad donde vive implementa prácticas de permacultura y energías renovables. Los residentes comparten conocimientos y recursos, lo que genera un sentido de pertenencia que, según ella, nunca sintió en la gran ciudad.

Aunque extraña algunos aspectos de Buenos Aires, como la cercanía con amigos y la oferta cultural, no se arrepiente de la decisión. Para muchas mujeres de su edad, este tipo de mudanzas también implica repensar la seguridad y la forma de habitar el espacio, algo que en una ecoaldea se resuelve con la vida comunitaria.

Su historia se suma a un fenómeno que crece en la Argentina: el éxodo de jubilados hacia zonas rurales o semi-rurales en busca de calidad de vida. Las sierras cordobesas, con su clima y paisajes, se consolidan como uno de los destinos preferidos.

← Volver a Sociedad