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El herpes zóster, un factor de riesgo cardiovascular poco conocido

Especialistas advierten que tras un episodio de herpes zóster aumenta el riesgo de infarto agudo de miocardio en los primeros 30 días y de ACV en los tres meses siguientes.

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Consultorio médico genérico con camilla y elementos de revisación
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El herpes zóster, también conocido como culebrilla, no solo genera dolor y erupciones en la piel. Según especialistas, representa un factor de riesgo cardiovascular que muchas veces pasa desapercibido.

Tras un episodio de esta infección causada por la reactivación del virus de la varicela, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio se eleva significativamente durante los 30 días siguientes. En paralelo, el peligro de experimentar un accidente cerebrovascular (ACV) aumenta en los tres meses posteriores al brote.

Los datos surgen de estudios que analizaron la relación entre esta infección viral y eventos cardiovasculares agudos. Aunque el mecanismo exacto no está completamente aclarado, se cree que la inflamación generalizada que genera el virus, sumada a un posible estado protrombótico, podría explicar el incremento de estos riesgos.

En Argentina, donde la población mayor de 50 años es cada vez más numerosa, el herpes zóster se presenta con mayor frecuencia. Esta franja etaria coincide precisamente con aquella donde los problemas cardiovasculares ya representan una de las principales causas de muerte.

El herpes zóster se manifiesta con dolor intenso, seguido de una erupción de ampollas que suele aparecer en un solo lado del cuerpo, frecuentemente en el torso o la cara. El dolor puede persistir semanas o meses después de que las lesiones desaparezcan, una condición conocida como neuralgia postherpética.

Los especialistas recomiendan la vacunación como la principal herramienta de prevención. Existen vacunas específicas contra el herpes zóster que reducen tanto la probabilidad de padecer la enfermedad como la intensidad de sus complicaciones, incluyendo las cardiovasculares.

Desde el punto de vista práctico, quienes hayan tenido un episodio reciente de culebrilla deberían prestar especial atención a síntomas como dolor de pecho, dificultad para respirar, debilidad súbita en un lado del cuerpo o alteraciones del habla. Ante cualquiera de estos signos, es fundamental consultar de inmediato a un médico.

Los cardiólogos coinciden en que, aunque el herpes zóster no es tan conocido como el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes como factor de riesgo, su impacto en el corto plazo es relevante y merece ser tenido en cuenta tanto por pacientes como por profesionales de la salud.

Mantener un estilo de vida saludable, controlar los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales y considerar la vacunación en los grupos indicados aparecen como las mejores estrategias para reducir las chances de sufrir estas complicaciones.

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