Estanislao Bachrach: el bienestar depende de lo que soy y lo que quiero ser
El biólogo molecular explica cómo la intuición y el cuerpo influyen en las decisiones diarias y en la salud mental. Propone técnicas concretas para modificar la estructura cerebral y reducir el malestar.
El biólogo molecular Estanislao Bachrach sostiene que el bienestar personal y la calidad de las decisiones que tomamos cada día dependen en gran medida de dos factores: lo que somos hoy y lo que aspiramos a ser en el futuro.
En una charla profunda sobre neurociencia aplicada a la vida cotidiana, Bachrach subrayó la importancia de conectar con la intuición y escuchar las señales del propio cuerpo. Según sus palabras, el malestar mental muchas veces surge cuando ignoramos esa voz interna o cuando actuamos de manera desconectada de nuestros valores y objetivos profundos.
“El bienestar o la toma de decisiones depende de lo que soy y lo que quiero ser”, afirmó. Esta frase resume su visión: las elecciones importantes no se resuelven solo con lógica fría, sino integrando emociones, sensaciones físicas y una clara visión de futuro.
Bachrach, quien ha dedicado años al estudio de cómo funciona el cerebro, explicó que la intuición no es algo místico sino un proceso cerebral real. Se trata de la capacidad del cerebro de procesar información de manera rápida y subconsciente, combinando experiencias pasadas, emociones y datos del entorno. Cuando aprendemos a confiar en ella, las decisiones se vuelven más alineadas con nuestra esencia.
Además, destacó el rol central del cuerpo. El estrés crónico, la falta de sueño o una mala alimentación modifican literalmente la estructura cerebral, afectando áreas como la amígdala (responsable del miedo) y la corteza prefrontal (asociada a la planificación y el autocontrol). Por eso, sostuvo que cuidar el aspecto físico es un paso fundamental para mejorar la salud mental.
Entre las técnicas que recomienda para transformar el cerebro y reducir el malestar, se encuentran prácticas simples pero potentes. La meditación diaria de entre 10 y 15 minutos ayuda a fortalecer las conexiones neuronales relacionadas con la atención y la regulación emocional. También sugiere ejercicios de respiración consciente para bajar el nivel de cortisol en momentos de tensión.
Otra herramienta que mencionó es el journaling o escritura reflexiva: dedicar unos minutos cada noche a escribir qué sentimos, qué decisiones tomamos y cómo nos hicieron sentir. Este hábito permite detectar patrones y alinear mejor las acciones con lo que realmente queremos ser.
Bachrach insistió en que el cambio cerebral es posible a cualquier edad gracias a la neuroplasticidad. El cerebro no está fijo: con hábitos repetidos se pueden crear nuevas vías neuronales que favorezcan el bienestar y la toma de decisiones más inteligentes.
Para quienes se sienten abrumados por la rutina porteña, el mensaje es claro: detenerse un momento, respirar, escuchar el cuerpo y preguntarse si las decisiones que tomamos hoy nos acercan o nos alejan de la persona que queremos llegar a ser. Pequeños cambios diarios pueden generar grandes transformaciones a mediano plazo.
El especialista concluyó que la plenitud no llega por azar, sino por la coherencia entre lo que somos, lo que sentimos y hacia dónde queremos ir. Integrar intuición, cuerpo y una visión clara del futuro se convierte, entonces, en la fórmula más efectiva para vivir con mayor equilibrio en una ciudad tan exigente como Buenos Aires.