Sociedad

Menos del 1% de los abusos sexuales facilitados por tecnología se denuncian

Un informe de la ONU revela que la gran mayoría de estos delitos, donde en el 57% de los casos el abusador es alguien conocido, nunca llegan a las autoridades. Más del 40% de las víctimas no lo contaron ni siquiera a un allegado.

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Persona verificando una alerta informativa en el celular
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Un nuevo informe de la ONU advierte que menos del 1% de los abusos sexuales facilitados por la tecnología se denuncian formalmente ante las autoridades. El estudio, basado en datos de miles de casos a nivel global, pone en evidencia la brecha enorme que existe entre la realidad y lo que llega a los sistemas judiciales.

Para ubicarse, el abuso sexual facilitado por tecnología incluye desde el sexting no consentido y la distribución de imágenes íntimas sin permiso hasta el grooming a través de redes sociales y la extorsión sexual online. Estas prácticas se han multiplicado con el uso masivo de smartphones y aplicaciones.

Según el informe, en el 57% de los casos analizados el abusador no era un desconocido, sino alguien que la víctima ya conocía: un familiar, pareja, amigo o conocido. Esto complica aún más la decisión de denunciar, por temor a represalias, vergüenza o incredulidad del entorno.

Además, más del 40% de las personas que sufrieron estas situaciones nunca lo contaron a nadie, ni siquiera a un familiar o amigo de confianza. La cifra habla de un silencio profundo que impide tanto la reparación como la prevención.

El documento de la ONU destaca que las plataformas digitales y las herramientas de inteligencia artificial están siendo usadas cada vez más para cometer y amplificar estos abusos. Imágenes generadas por IA o deepfakes se suman a las formas tradicionales de violencia sexual online.

¿Por qué importa? Porque estas cifras invisibles muestran que las estadísticas oficiales representan solo una mínima parte del problema. En Argentina, donde el acceso a internet es alto y el uso de redes sociales masivo entre jóvenes y adolescentes, el fenómeno tiene impacto directo en la vida cotidiana.

El informe subraya la necesidad de mejorar los mecanismos de denuncia, capacitar a las fuerzas de seguridad y trabajar con las plataformas tecnológicas para detectar y eliminar este tipo de contenido de forma más efectiva. También llama a romper el estigma que rodea a las víctimas para que se animen a hablar.

Las autoridades internacionales recomiendan políticas que combinen educación digital, reformas legales ágiles y mayor colaboración público-privada. Mientras tanto, la brecha entre lo que ocurre y lo que se denuncia sigue creciendo.

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