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Nueva vacuna protege aves de producción contra tres enfermedades clave

La innovación permite inmunizar contra Marek, Gumboro y Newcastle (o laringotraqueítis) en una sola aplicación, lo que reduce costos y facilita el trabajo en granjas avícolas de todo el país.

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Una nueva vacuna combinada promete cambiar el panorama sanitario de las aves de producción en Argentina. Desarrollada para proteger simultáneamente contra tres enfermedades de alto impacto económico —enfermedad de Marek, Gumboro y Newcastle o laringotraqueítis infecciosa—, la fórmula permite una sola aplicación en lugar de múltiples inyecciones.

En números, las tres patologías representan una de las principales causas de pérdidas en la industria avícola. La enfermedad de Marek afecta el sistema nervioso y causa tumores, Gumboro compromete el sistema inmune de los pollitos y la enfermedad de Newcastle o la laringotraqueítis generan alta mortalidad y problemas respiratorios graves. Hasta ahora, los productores debían aplicar vacunas por separado, lo que aumentaba los costos operativos y el estrés en las aves.

La novedad llega en un momento clave para el sector. Argentina es uno de los principales exportadores de carne aviar de la región y cualquier mejora en sanidad animal impacta directamente en la competitividad. Según datos del sector, las enfermedades respiratorias y inmunosupresoras pueden reducir la productividad hasta un 20% en un lote afectado.

Traducido al bolsillo del productor, esta vacuna combinada baja los gastos de mano de obra, reduce el manejo de las aves y minimiza el riesgo de errores en la aplicación. En granjas de gran escala del AMBA, Córdoba y Santa Fe, donde se concentra buena parte de la producción, el ahorro de tiempo y recursos puede ser significativo.

Los laboratorios responsables indicaron que la vacuna ya cuenta con las aprobaciones regulatorias necesarias y comenzará a distribuirse en las próximas semanas. Su formulación permite una respuesta inmune efectiva sin interferir entre los componentes, algo que hasta hace poco era un desafío técnico importante.

Para los consumidores finales, aunque el impacto no es inmediato, una avicultura más sana suele traducirse en mayor oferta estable y precios más predecibles en pollos, huevos y productos derivados. En un contexto donde el precio de los alimentos es tema de conversación diaria en la mesa familiar, cualquier avance que ayude a estabilizar la cadena productiva es bienvenido.

Los especialistas recomiendan que los productores consulten con sus veterinarios de confianza el esquema de vacunación más adecuado para cada establecimiento, ya que las condiciones sanitarias varían según la zona y el tipo de producción (intensiva o semiextensiva).

Si la adopción es masiva, esta herramienta podría contribuir a reducir el uso de antibióticos y otras medicaciones curativas, alineándose con las tendencias globales de producción aviar más sustentable y segura.

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