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Las naves Voyager siguen dando sorpresas: detectan nueva física única en el medio interestelar

Si es que pensamos en la concepción moderna de tecnología, nos viene a el cuero cabelludo el término obsolescencia: dos años pueden bastar para estimar «viejos» los dispositivos y que necesitan reemplazo. Aunque, en tecnología tan puntera Del mismo modo que la espacial no se cumple esta máxima. Un claro ejemplo son las naves Voyager, sondas que llevan viajando por el espacio más de cuatro décadas y que Gracias a su robustez Todavía permiten hallar respuestas a incógnitas que ni siquiera se habían planteado en el horario despegaron de la Tierra. Su último hallazgo, que acaba de publicarse en «Astronomical Journal»: la primera detección de un nuevo tipo de ráfagas aceleradas de electrones más allí de las fronteras del Sistema Solar, fruto de los más brutales estallidos de nuestro Sol. En seguida mismo, las Voyager se encuentran explorando el espacio interestelar (A partir de 2012, en la situación de la Voyager 1, y Desde 2017, en la situación de la Voyager 2), en una región situada más allí de la heliosfera, la «burbuja» delimitada por el sector magnético y el viento solares, que rodean a todos los planetas de nuestro vecindario cósmico. A pesar de que pueda parecer un lugar tranquilo, alejado de las interactúes de los planetas y de nuestra estrella, las sondas hermanas están revelando todo lo contrario: el viento solar permite de arreciar, Pero aun hasta allá llegan una especie de «tsunamis» en forma de ondas de choque provocadas por las eyecciones coronales de masa de nuestro Sol. En otros términos, las explosiones más virulentas que se dan en parte superficial solar arrojan una nube magnética de plasma al espacio con tanta obliga que llegan a influir incluso más allí de la heliosfera, Conforme han detectado las Voyager. Sin embargo las consecuencias no terminan ahí: astrofísicos de la Universidad de Iowa acaban de detectar que estas ondas de choque Además son capaces de acelerar los electrones de los rayos cósmicos, desvelando un mecanismo nunca visto. En concreto, los estudiosos han hallado que estas explosiones de electrones son una «avanzadilla» acelerada: los electrones viajan casi a la velocidad de la luz, unas 670 veces más rápido que las ondas de choque producidas por el Sol que inicialmente las impulsaron. Días después, los sensores de las naves detectaron oscilaciones de ondas del plasma interestelar, causadas por electrones de menor energía. Y, Finalmente, en ciertos casos, se registró la propia onda de choque hasta un mes ahora de la primera señal. Expresado de otro modo, estos fenómenos poseen tal virulencia que aceleran los rayos cósmicos y se propagan más allá de la heliosfera, el reino regido por el Sol. Los investigadores Creen que estos rápidos electrones de los rayos cósmicos «rebotaron» acerca de el campo magnético de la propia onda de choque para ser más tarde acelerados con su propio movimiento, parecido que Ocurrió con los «tsunamis» que detectaron las Voyager. «Los electrones reflejados luego giran en espiral Mediante las líneas del campo magnético interestelar, ganando velocidad a medida que aumenta la distancia entre ellos y la onda de choque», explican. «Lo que vemos acá es un mecanismo por el cual en la fecha la onda de choque contacta por 1era vez con las líneas del campo magnético interestelar que atraviesan la nave espacial, reflejando y acelerando ciertos electrones de los rayos cósmicos», explica Don Gurnett, profesor emérito de física y astronomía en la Universidad de Iowa y intérprete y escritor del estudio. «Hemos identificado que estos son electrones que se reflejaron y se aceleraron en ondas de choques interestelares, propagándose cara afuera A partir de potentes eventos energéticos solares. Esto es un nuevo mecanismo». El descubrimiento podría ayudar a los físicos a entender mejor la activa detrás de las ondas de choque y la radiación cósmica que son de de erupciones estelares y supernovas. También, poder comprender estos mecanismos sería vital para las futuras misiones humanas a la Luna o bien a Marte: Durante sus paseos pueden estar expuestos a concentraciones de rayos cósmicos que exceden con creces las que experimentamos en la Tierra. «La idea de que las ondas de choque aceleran las partículas no es nueva», afirma No obstante Gurnett, que continúa: «Todo tiene que ver con de qué forma funciona, con el mecanismo. Y el hecho de que lo detectamos en un Solo nuevo reino, el medio interestelar, que es muy diferente al viento solar donde se han observado procesos afines. Absolutamente nadie lo ha mostrado con una onda de choque interestelar, en un medio prístino absolutamente nuevo».