Hace 230 millones de años un ancestro de los dinosaurios llamado Silesaurus opolensis se dio un buen festín en lo que Hoy es Polonia. El reptil extinto, de apenas 15 kilos de peso y relativamente pequeño, ingirió una gran cantidad de insectos. A continuación, las funciones corporales siguieron su curso y el animal abandonó lo cual se suele abandonar Entonces de un banquete. Las heces se fosilizaron y quedaron para la posteridad De La misma manera que cropolitos. Dentro, un elenco internacional de paleontólogos ha descubierto unos diminutos escarabajos nunca Ya antes vistos, bautizados Del mismo modo que Triamyxa coprolithica. Es la primera vez que un insecto se descubre de una manera tan… escatológica. Los estudiosos utilizaron una técnica de microtomografía de sincrotrón en la Instalación Europea de Radiación de Sincrotrón (ESRF) en Grenoble (Francia) para reconstruir en 3D los escarabajos Entre tanto aún estaban atrapados dentro de la materia fecal fosilizada. El coprolito contenía abundantes ejemplares, La mayor parte pertenecientes a La misma especie chiquita. Ciertos se encontraban casi completos, con gran comunicado de las delicadas patas y antenas Todavía intactas. El buen estado de estos fósiles dejó generar una descripción detallada del nuevo género de escarabajos y compararlo con otros más modernos. Conforme explican los investigadores en ‘Current Biology’,
Triamyxa coprolithica representa un linaje extinto previamente desconocido del suborden Myxophaga, cuyos representantes modernos son pequeños y viven de las algas en ambientes húmedos. «Quedamos completamente asombrados por la abundancia y la fantástica conservación de los escarabajos en el fragmento de coprolito. En cierto modo, verdaderamente debemos agradecer a Silesaurus, que tal vez viajó el animal que nos ayudó a acumularlos», afirma Martin Qvarnström, investigador de la Universidad de Uppsala y uno de los coautores del artículo. El ancestro de los dinosaurios Silesaurus opolensis – M. Gorzata Czaja
Más presas Silesaurus opolensis, el probable productor del coprolito, poseía un pico en la punta de sus mandíbulas que podría haber sido utilizado para picotear insectos del suelo, algo idéntico a lo cual hacen las aves modernas. Sin embargo Sin embargo Silesaurus ingirió numerosos individuos de T. coprolithica, el escarabajo era demasiado pequeño para haber sido su única presa. Seguramente Triamyxa compartió hábitat con escarabajos más grandes, que están representados por escombros desarticulados en los coprolitos, y otras presas, que nunca terminaron en las heces en una manera reconocible. «Nunca pensé que podríamos averiguar qué comía en la cena el precursor Triásico de los dinosaurios», dice Grzegorz Niedzwiedzki, De la misma forma paleontólogo en Uppsala. La conservación de los escarabajos en el coprolito es igual a los especímenes que quedan atrapados en ámbar, que En general producen los fósiles de insectos mejor conservados. El ámbar, Sin embargo, se formó eminentemente En medio un tiempo geológico parcialmente reciente. Este estudio muestra que los coprolitos pueden ser valiosos para estudiar la evolución temprana de los insectos y, al mismo tiempo, la dieta de los vertebrados extintos.
